La gestión del intendente Manuel Passaglia en San Nicolás ha venido de zozobra en zozobra casi desde el inicio. El jefe comunal de Juntos, que asumió el cargo en 2017, es investigado desde 2018 en una causa por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de activos. En 2020 sus bienes y los de sus familiares quedaron embargados. Al año siguiente, el presidente del bloque en el Concejo Deliberante renunció con críticas hacia el intendente. A Passaglia se le cuestiona querer privatizar el cementerio municipal mientras San Nicolás sufre una “decadencia histórica”.

En diálogo con GRUPOLAPROVINCIA.COM, el concejal Danilo Petroni (Primero San Nicolás) dijo que luego de una primera etapa satisfactoria el intendente se alejó de los vecinos, enfatizó la inversión en la “decoración del centro” de la ciudad y no brinda datos sobre las licitaciones y gastos del municipio, mientras San Nicolás “se ha vuelto una ciudad muy cara”.

Escuchá el resto de la entrevista:

Your browser doesn’t support HTML5 audio

20221114 Danilo Petroni 2ª parte

–Me gustaría conocer qué balance hace usted respecto de la gestión de Manuel Passaglia a nivel local.

Estamos fundamentalmente enfocados tratando de generar una perspectiva nueva de cómo hacer política a nivel local, que es generar un partido distrital, al que muchos llaman partido vecinalista, que se llama Primero San Nicolás. Y estamos sumando a militantes de diferentes partidos políticos, que van del radicalismo al peronismo, socialistas, liberales, todos con un objetivo fundamental, que es mejorar la situación de la gestión local.

Acá en San Nicolás se han hecho cosas importantes en los últimos años, esencialmente en los primeros años de la gestión, de los que yo formé parte (fui secretario de Gobierno en aquel momento). En aquel momento hicimos una extensión de los servicios públicos a casi todos los barrios. Les llevamos agua corriente, pavimentamos las calles, pusimos luminarias, cloacas. Hoy prácticamente todo San Nicolás tiene acceso a todos los servicios gracias a aquella gestión inicial. Después, el intendente de aquel momento, el doctor (Ismael) Passaglia, le dejó la intendencia al hijo y ha cambiado un poco el aspecto del plan de gobierno hacia un lugar que a nosotros mucho no nos convence. Por eso muchos de nosotros decidimos dejar el gobierno y formar una alternativa política para volver al plan inicial.

Actualmente, San Nicolás, a través de un aumento persistente de las tasas, se ha vuelto una ciudad muy cara. Las tasas en San Nicolás son probablemente las más caras de la provincia de Buenos Aires. Y se ha cambiado el plan de gobierno hacia un objetivo más de decoración del centro. Se han invertido fortunas en el centro de la ciudad, en una obra pública con muy poco impacto en la ciudadanía. Entonces estamos tratando de juntarnos para volver al objetivo inicial de gobierno.

–Cuando usted recorre las calles de la ciudad ¿con qué preocupaciones vecinales se encuentra?

San Nicolás tiene algunos indicadores sociales y económicos muy malos. Si bien es una ciudad del interior del país, tiene una situación social muy parecida al conurbano. Es una ciudad industrial que tiene un porcentaje de desocupación muy alto, y las últimas estadísticas del Instituto Nacional de Estadí­stica y Censos (Indec) nos dicen que casi el 45% de la población está por debajo de la línea de la pobreza.

Cuando vos vas y hablás con la gente de los barrios, esencialmente están muy preocupados por la inseguridad ciudadana, por la falta de empleo (la gente está muy preocupada por el destino de los chicos) y esencialmente porque la situación económica de la ciudad es muy mala. San Nicolás se ha transformado en una ciudad muy cara y con salarios muy bajos. Es una combinación que hace que sea muy difícil seguir viviendo en la ciudad. De hecho, es una de las ciudades de la provincia de Buenos Aires que más emigración juvenil tiene. Los chicos terminan el secundario y se van de San Nicolás para no volver, porque buscan un destino laboral por fuera de nuestra ciudad.

Danilo Petroni.

–Recuerdo que en la última entrevista que realizamos usted señalaba que uno de los pedidos frecuentes de la población a la gestión municipal es el de mayor transparencia. ¿Cómo han tomado estas últimas noticias que han circulado en torno al intendente, de que se pide la indagatoria de él y de su padre por supuesto enriquecimento ilícito? ¿Cómo repercutió esta noticia en la ciudad, entre los vecinos?

En la ciudad no es una sorpresa, porque es una causa que viene de hace muchos años y ya había habido un intento del fiscal pidiendo la indagatoria del intendente. Obviamente la población sigue muy de cerca esta situación, porque a nivel local es muy importante saber cómo va a terminar la causa.

Una de las características más negativas de este gobierno es que se han encerrado absolutamente dentro del municipio y la falta absoluta de transparencia en el gasto público. En el Concejo Deliberante caen permanentemente diferentes actores de la ciudad preguntando sobre licitaciones, en qué se gasta, cuánto costó, cómo se llevaron adelante, y no les podemos contestar porque no hay absolutamente ningún dato. Y como se ha hecho una inversión tan importante en obra pública, en el gasto real directo en la ciudad, todo el mundo se pregunta cómo se llevan adelante las licitaciones, si están apegadas a las normas o no. En la última rendición de cuentas, el Tribunal de Cuentas de la provincia de Buenos Aires les puso una multa de 400 millones de pesos al intendente y a su gabinete por no apegarse a la norma. Y eso sí ha sido un escándalo acá en la ciudad. Nunca desde que volvió la democracia el municipio fue sancionado de esa manera. Entonces, en un municipio que dice que su fuerte es la administración pasa justamente lo contrario: que quien controla la administración, que es el Tribunal de Cuentas, le puso una multa de 400 millones de pesos, una cosa que yo no sé cómo van a hacer para resolverla.

–En una ocasión anterior, usted sostenía que en el municipio se vivía “una decadencia histórica”. ¿Lo sigue sosteniendo?

Yo creo que sí. Creo que todos los valores que hacen a la democracia y a un sistema positivo se están dejando de lado. Hay muchos gestos del gobierno que nos alejan de un Estado de derecho habitual. A mí me parece que hay que volver a ser una democracia que reconozca la importancia que tiene comunicarse con los vecinos, estar cerca de la ciudadanía. El gobierno local está haciendo todo lo contrario. De hecho, ha puesto trabas para entrar al Palacio Municipal: hay que pedir turno con un mes de antelación para hablar con el intendente. En nuestra ciudad eso no pasaba. Uno se paraba en la calle con el intendente y podía hablar horas. Hoy es prácticamente imposible. Se están alejando del vecino. Y a mi juicio, en una ciudad relativamente chica, eso es muy malo.

–Por último, ¿cómo se prepara el vecinalismo, pensando en 2023?

Estamos profesionalizando la agrupación. Nos hemos juntado con diversas agrupaciones políticas de diferentes ideologías y estamos siendo asesorados por gente que maneja las redes, que nos da una mano en la publicidad para poder llegar a la población. Acá tenemos un problema muy serio que es que el municipio, con una distribución arbitraria de la pauta, no le permite a la oposición llegar a los medios de comunicación. Este año nosotros presentamos un proyecto de ordenanza para distribuir en forma equitativa la pauta en los medios locales y fue rechazado por el oficialismo. Entonces, es muy difícil para los partidos opositores en la ciudad llegar a la gente con un mensaje claro.

Estamos tratando de juntar a vecinos de diferentes índoles para hacer una agrupación que tenga chances de competir en el ’23. Cosa que necesita un esfuerzo muy importante, porque de todos los que formamos parte de la agrupación nadie vive de la política, sino que todos tenemos un trabajo por fuera de la política y nos lleva mucho tiempo llegarle al vecino con el mensaje