El déficit presupuestario de Estados Unidos superó el billón de dólares durante los primeros cinco meses del nuevo año fiscal, iniciado en octubre pasado, informó hoy el Departamento del Tesoro.

El rojo fiscal reflejó los esfuerzos del gobierno para proteger la economía del coronavirus incluso antes de que el nuevo paquete de estímulo profundice ese desequilibrio, indica la agencia Bloomberg.

El déficit para febrero fue de 310,9 mil millones de dólares, frente a 235,3 mil millones en febrero de 2020, cuando no se había iniciado la pandemia, según el informe del Tesoro.

De esta manera, el déficit presupuestario llegó a 1.05 billón de dólares, un máximo histórico para los primeros cinco meses del año fiscal, en comparación con 624.5 mil millones de dólares de un año antes.

La Cámara de Representantes aprobó hoy la ley del paquete de estímulo financiero por 1,9 billones de dólares, para aliviar los efectos económicos de la pandemia y el Presidente Joseph Biden promulgará el viernes el decreto.

Los republicanos, al oponerse al paquete, han citado el aumento de los déficit y la deuda, mientras que los demócratas argumentaron que no proporcionar un mayor alivio sería más perjudicial para la economía que cualquier aumento en el déficit presupuestario, especialmente cuando las tasas de interés permanecen relativamente bajas.

El informe del Tesoro de febrero refleja las medidas promulgadas bajo el paquete de ayuda Covid-19 de 900 mil millones de dólares que se aprobó a fines de diciembre, pero no el estímulo sancionado hoy.

La nueva ley de este Plan de Rescate de Biden ampliará aún más el déficit en 1,16 billones de dólares este año y 528,5 mil millones de dólares, en 2022, señaló hoy la Oficina de Presupuesto del Congreso.

Esto y otros gastos planificados por Biden podrían impulsar el déficit en 2021 más allá del año anterior, que en sí mismo fue un récord en relación con el tamaño de la economía en la era posterior a la Segunda Guerra Mundial.

El aumento del desequilibrio en febrero estuvo liderado por el gasto, que creció un 32,1% respecto del año anterior. Mientras tanto, los ingresos aumentaron en una magnitud similar, aunque se mantuvieron muy por debajo de los desembolsos.

(Télam)