Mirá la entrevista exclusiva de GRUPOLAPROVINCIA.COM con Alberto Asseff.

¿Cómo ve a Juntos en este proceso rumbo a las elecciones del mes de noviembre?

Lo veo camino de ser una fuerza consolidada, que tiene cada vez más espíritu de sociedad. Ustedes saben que para que exista una sociedad necesita existir un espíritu y un espíritu asociativo, y eso creo que se está manifestando bien y fuertemente.

Por otro lado, lo veo con dos velocidades. Por un lado, frenar el autoritarismo y las demasías y excesos y abusos del kirchnerismo. Y por otro lado, proponerle a la sociedad un camino de alternativa que sea lo suficientemente atractivo como para que la ciudadanía, la gente, sobre todo la gente común, la más vulnerable, la más olvidada, la más necesitada, entrevea que a partir de la alternativa que significa Juntos por el Cambio el país tiene un camino de salida.

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Por eso es que hay que ser negativo en cuanto a los excesos y abusos del kirchnerismo, que se manifiestan todos los días, con el privilegio, con el vacunatorio vip, con las fiestas, mientras nos pedían y nos exigían que estuviéramos guardados en casa.

Nos decían que no podíamos salir a más de 500 metros de nuestra casa y que había que tener permiso para salir a 600 metros, y ellos hacían fiestas, y pretenden designar al procurador jefe de los fiscales con una mayoría simple para justamente dominar ese resorte fundamental de la justicia penal y tantos otros excesos y privilegios que manifiestamente están impulsando y que hay que frenar.

Y por el otro lado, hay que hacer proposiciones, como por ejemplo, cómo generar trabajo en la Argentina, cómo promover las inversiones en la Argentina, cómo controlar la inflación en la Argentina, pero controlar sin inspectores en las góndolas sino corrigiendo los desequilibrios manifiestos que tiene la macroeconomía. ¿Qué es la macroeconomía? Las cuentas fiscales. Lo que gasto y lo que recaudo. Si eso está desbalanceado, no hay inspector que lo pueda resolver en la góndola. Tengo que resolverlo macroeconómicamente.

Si yo tengo fuga de capitales no es porque haya malditos seres capitalistas que fugan sus capitales para mortificar a sus connacionales, sino que hay fuga de capitales porque acá no hay seguridad, no hay alternativas de inversión porque cada vez hay más presión impositiva.

Por eso yo me comprometí y la mayoría de Juntos por el Cambio hemos firmado un compromiso de no votar aumentos de impuestos en el Congreso de la Nación, es decir, veo la campaña con entusiasmo y veo fundamentalmente que la gente encontró en nosotros, en Juntos, el instrumento para un camino de salida. Quizás no enamorada de nosotros, pero sí aprovechando nuestra existencia.

Días pasados, usted se reunió con Patricia Bullrich con la intención de analizar cómo está el espacio y también de plantear algunas reformas estructurales. ¿Cuáles son estas reformas? ¿Son las que me contaba anteriormente o hicieron hincapié en alguna en particular?

Nosotros hablamos en general de las grandes reformas estructurales que el país necesita, imperiosa e ineludiblemente. Coincidimos con Patricia en que no hay otro camino que las reformas a futuro y profundas. No hay tibieza posible, no hay remiendas ni parches, sino que hay cambios sustanciales.

Van desde que no puede haber afiliación compulsiva a los sindicatos, y mucho menos la cláusula llamada solidaria que hace que quienes no están afiliados lo mismo deban aportar al sostenimiento del sindicato, esto tiene que ser absolutamente voluntario.

En ese terreno como en todos tiene que volver a regir en la Argentina las libertades de la Constitución, hasta llegar justamente a la libertad económica que debe traducirse en que la Argentina privada tiene que tener toda la vitalidad que esa Argentina es capaz de brindar y de poseer, y no estar amarrada, maniatada y trabada como está por un Estado gigantesco cada vez más inútil.

Hablamos de eso como de las grandes reformas políticas que hay que hacer en la Argentina y hablamos también de la necesidad de que la Argentina tenga una política de descentralización en serio. No puede ser que en el Área Metropolitana se concentre el 40 por ciento de nuestra población, eso no es sano ni para los que vivimos, en el caso mío circunstancialmente, en el Área Metropolitana ni para el resto del país.

También hemos hablado de las reformas institucionales, necesitamos una política muchísimo más virtuosa y para eso hay que introducir la ficha limpia, que significa que todos los que están doblemente procesados con procesamientos firmes no puedan ser candidatos; de la extinción de dominio para que rápidamente vuelva al Estado los bienes mal habidos y puedan ser utilizados benéficamente, por ejemplo en institutos de rehabilitación de adictos o alojamiento de las mujeres que sufren violencia de género con sus hijos, para que puedan rehacer su vida y ese tránsito debe ser auxiliado por el Estado. Ahí es donde el Estado tiene que estar presente.

No es una cuestión de halcones o palomas sino de que hay que ser firmes en que no puede seguir el sistema de planeros que nos lleva al empobrecimiento general.

Hay muchas reformas que con Patricia compartimos y también coincidimos que no es una cuestión de halcones o palomas sino que es una cuestión básicamente de que hay que ser firmes en que no puede seguir el sistema de planeros que nos lleva al empobrecimiento general y sobre todo a la indignidad de las personas que reciben los planes.

En una política como la que nosotros pensamos y en un país como el que nosotros queremos no habría chance para que se diga públicamente que toda la propuesta de campaña del oficialismo consiste en “ponerle platita en el bolsillo” a los ciudadanos, porque en un país como el que nosotros queremos no se compran los votos, los votos se ganan con buena administración, con buen gobierno, con buena gestión.

No con enmiendo y monedas, sin respaldo, generando más inflación, más desastres en la macroeconomía para ganar penosa y pírricamente una elección. Esa política, entre comillas, de pobrismo y de demagogia desenfrenada para lo único que sirve es para seguir arruinando la Argentina. Creemos que la salida de esta situación es con propuestas de transformación.

No solamente vamos a tener las intenciones y en algunos casos el principio de ejecución del cambio sino que en esta oportunidad -que sobrevendrá inexorablemente por cómo van las cosas en el país- el cambio concluirá la ejecución de una transformación en la Argentina y del inicio de un nuevo ciclo de reformas, de un país que tiene perspectiva, que retoma el camino de la prosperidad, de las clases medias como una meta para todos los argentinos, como un país con equilibrio social donde la movilidad social sea la característica, donde la escuela sea la principal política porque la educación es eso: la principal política. Bueno, un país con sentido común gobernado con sensatez.

¿Considera necesaria ampliar la coalición de Juntos?

Sí, por supuesto. Eso lo hemos dicho desde el primer día. De hecho, el voto de las PASO implica que en la realidad ya se está ampliando, lo que pasa es que hay que organizar esa ampliación.

Por eso nosotros dijimos que a la mesa de tres patas hay que agregarle la cuarta y sólida pata para que esté mejor implantada en el plano nacional, representando esa cuarta pata a los sectores que estaban recelosos del cambio porque dudaban por una u otra razón de si era el camino y resulta que a través de ese cuarto vehículo, esa cuarta instrumentación, hay muchísima gente que dice bueno, hasta acá llegamos con lo que veníamos sosteniendo, ahora hay un camino superador, donde no rige el anti sino el pro, no político, sino la propuesta, la alternativa enserio que hay a las políticas de pobrismo.

A las políticas de pobrismo, las políticas de prosperidad.

¿Qué opinión le merecen estas nuevas figuras, como Facundo Manes y Javier Milei, que nunca habían incursionado en política?

Yo creo que Dr. Manes es un hombre de una enorme capacidad como científico, como pensador, como motivador. Es un hombre que ha estudiado nada más ni nada menos que el cerebro y a partir del cerebro ha entendido que trabajar en la parte neuronal de cada uno de los argentinos y de la colectividad nacional en su conjunto es fundamental para tener un país cada vez más desarrollado, porque ahí empieza el desarrollo en las neuronas de cada uno de los argentinos, ahí está la riqueza. Eso lo ha dicho con toda claridad.

Porque a partir del cerebro y del pensamiento es como un país puede concretar sus aspiraciones de prosperidad. Podemos tener todos los recursos materiales pero si no tenemos los recursos humanos preparados no los podemos aprovechar, eso está clarísimo y eso es una contribución que ha ayudado mucho el Dr. Manes a que se tome conciencia.

En cuanto a Milei es un fenómeno más bien que él expresa por la vía de la caricatura quizás, que hace un show de temas como la libertad, creo que en el fondo de la cuestión lo que hay es un anhelo de la libertad en la Argentina, empezando por los propios jóvenes, y ese anhelo de libertad lo compartimos plenamente y lo vamos a llevar adelante con una instrumentación política a caracterizarse por la seriedad.

Uno puede ser bromista porque eso es un edulcorante para poder comunicar una propuesta, pero hay que guardar siempre la condición de seriedad porque la cosa pública reclama ser muy muy formales.

Uno puede ser bromista, hacer chanzas, porque eso es un edulcorante, un condimento, para poder transmitir, comunicar una propuesta, pero hay que guardar siempre la condición de seriedad porque la cosa pública reclama ser muy muy formales en cuanto al compromiso de que esto lo vamos a llevar seriamente adelante y no vamos tampoco a producir exageraciones.

Yo creo que el Banco Central de la República Argentina debe ser un instrumento independiente que custodie el valor de la moneda. Fíjese lo que estoy planteando, nada más ni nada menos que el papel moneda, hoy papel pintado, pase a tener el valor que supo disponer y poseer nuestro peso hace un siglo.

Para eso no hay que demoler el Banco Central sino hacer cumplir su función y respetar su independencia. Entonces ahí hay una diferencia en cuanto a la seriedad de la propuesta que no dejo de marcar porque creo que corresponde hacerlo.

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