Una docente de la ciudad de La Plata, que apuesta a educar a sus alumnos con proyectos vinculados a los entornos familiares y el uso del teléfono celular y otras tecnologías, es una de las seleccionadas entre los 50 finalistas al Global Teacher Prize 2021.

Se trata de Ana María Stelman, quien se desempeña como maestra de cuarto grado de primaria en la Escuela Número 7 del barrio Hipódromo de la capital bonaerense, cuyos alumnos la recibieron hoy con aplausos y flores, logrando que "la seño" sollozara de emoción.

"Busco enseñar desde la empatía y el interés de cada niño, desde lo que les pasa y ven a su alrededor, que aporten eso para desarrollar proyectos que los motiven a venir a clases; y que vean lo importante de esforzarse, de que todo lo que se gana con esfuerzo vale mucho", dijo a Télam.

Y agregó que busca darle a sus alumnos, "desde la escuela, herramientas para ser felices y encontrar lo que les hace bien".

La docente llegó a dicha escuela, ubicada en la zona de studs y del Hipódromo platense en el 2019, y a pesar del temor que le generaban los caballos, supo que debía aprovechar ese ambiente en el que vivían sus alumnos y alumnas, y donde trabajaban muchas familias de los niños para generar un aprendizaje que los estimule.

"Lo que hice fue hacer que los niños que viven en los studs, por ejemplo, cuenten esa experiencia y le enseñen a sus compañeros, que no tienen caballos, cómo es cuidarlos, cómo es un caballo, etc. El objetivo es involucrarlos en el aprendizaje", destacó.

"Busco enseñar desde la empatía y el interés de cada niño, desde lo que les pasa y ven a su alrededor, que aporten eso para desarrollar proyectos que los motiven a venir a clases; y que vean lo importante de esforzarse, de que todo lo que se gana con esfuerzo vale mucho".

Los caballos que compiten en el Hipódromo y viven en los studs recorren las calles varias veces al día y su bosta también fue "objeto de estudio" para Ana María y sus niños, con quienes investigó el recorrido de esa bosta de caballo que era retirada y llevada al cinturón ecológico como abono y aprendieron a hacer compost, con eso y lombrices californianas.

"Estudiamos por qué se llevaban la bosta, que no era basura, que tenía valor, y cómo se podían generar abono", precisó.

Otro proyecto que motivó a los alumnos fue un proyecto de astronomía e incluyó la participación de docentes y estudiantes de Ushuaia, Mendoza y Jujuy y La Plata.

"Nos conectamos con profesores de Jujuy, Usuhaia y Mendoza y pudimos hacer un dispositivo astronómico que se pone al sol y se mide la sombra. La idea era que fueran midiendo la sombra y vieran que la sombra más corta es cuando estamos cerca del mediodía. Los chicos iban anotando a qué hora estaba tal sombra y comprobaron que en otras localidades no pasaba igual, que el largo de la sombra es diferente según el lugar del país donde estemos, y eso les hizo darse cuenta la dimensión del territorio del país", detalló entusiasta a docente.

Stelman remarcó que la idea "es ofrecer a los chicos una variedad de proyectos, no son todos iguales, no les gusta lo mismo", y agregó que "eso es lo lindo, que todos son diferentes y poder apoyar a cada uno que encuentre su felicidad".

"Se vive una vez sola y hay que vivirlo con energía", aseguró Ana María, madre de tres hijos que estudian en la Universidad Nacional de La Plata, quienes vivieron "con una emoción que nunca les vi" la postulación que recibió su madre en base al desarrollo académico y su ejercicio docente.

Ana María no teme el uso del celular en la clase. Aún antes de la pandemia que obligó a todos los docentes a recurrir a la virtualidad para dictar clases, la docente trabajaba con el celular encima del escritorio y enseñaba "su uso responsable".

"Tenemos que ser facilitadores del conocimiento, enseñarles a buscar con responsabilidad, tienen que saber escribir la pregunta, entender lo que dice, darles las herramientas de comprensión lectora, la capacidad de buscar, de generar interés", contó.

Recordó la emoción de sus alumnos cuando descubrieron que en el Google Maps podían encontrar su barrio y su escuela.

"Yo no me posiciono desde la postura que lo sé todo y tengo el poder, busco que ellos planteen cosas, veamos dónde lo podemos buscar, yo les permito buscar desde mi teléfono celular o la compu de la escuela. Las herramientas están y hay que usarlas", dijo rotunda.

Es así que establece videollamadas con personas en diferentes partes del mundo y escuelas a miles de kilómetros de distancia, alimentando una profunda comprensión entre sus alumnos de temas como el medio ambiente y la astronomía, lo que ayuda a muchos de ellos a destacar en los concursos de las ferias de ciencias.

La maestra destacó la emoción por haber sido distinguida como una de las 50 mejores docentes del mundo, emoción que compartió con sus niños y los padres de éstos, que pertenecen a una "comunidad sencilla, humilde, que hoy me mandaron audios muy lindos".

"Estoy feliz y agradecida por esta distinción, es hermoso saber que alguien en algún liugar del mundo me leyó y vio lo que hago con tanto cariño", expresó.

Para Stelman, utiliza la innovación y la creatividad para mostrarles a sus alumnos las maravillas del mundo. (Télam)

 

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