Un grupo de científicos descubrió la capacidad de una bacteria marina para captar azúcares complejos durante la floración de algas, lo que permitirá comprender mejor la dinámica de las poblaciones bacterianas en los distintos mares, informaron desde Conicet.

Se trata de un trabajo de un equipo de investigación alemán del que tomó parte la experta argentina, Marcela Ferraro, profesional de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam) en el Instituto Tecnológico de Chascomús y del Conicet, publicado recientemente en la revista The ISME Journal, del grupo Nature.

Según se indicó, la información obtenida permitió descubrir que unas bacterias específicas, del grupo Verrucomicrobiota, poseen los genes que las hacen capaces de captar y degradar azúcares especiales.

Desde el instituto explicaron que la fotosíntesis es un proceso que se produce en plantas, algas y algunas bacterias expuestas a la luz solar, en el que la energía de esa luz se convierte en energía química esencial para el mantenimiento de la vida.

En ambientes marinos, en esa conversión las algas producen azúcares que son captados y degradados por las bacterias presentes en esos espacios, pero existen algunos azúcares complejos que requieren microorganismos especializados para su captura.

Abocado a la comprensión del funcionamiento de las comunidades microbianas marinas, el equipo de investigación descubrió cuáles son las bacterias implicadas en la captación de esos azúcares.

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“Se trata de bacterias de vida libre, es decir que están suspendidas en el agua, y se encuentran en todo tipo de cuerpos acuáticos. Esta capacidad que descubrimos no era conocida hasta ahora y nos permite comprender más sobre la dinámica de las poblaciones bacterianas en los mares”, dijo Ferraro.

Para el trabajo, explicaron las fuentes, se utilizaron muestras de agua tomadas durante varios años en el Mar del Norte, y en la isla de Helgoland, situada en el Océano Atlántico frente a las costas alemanas.

Las muestras fueron colectadas en primavera, estación durante la cual se produce un pico de floración de algas y, consecuentemente, aumentan las poblaciones bacterianas. (Télam)