Una organización social de trabajadores con discapacidad realiza desinfección de oficinas y camiones, confecciona barbijos y provee alcohol en gel para contrarrestar la falta de empleo surgido ante la pandemia de coronavirus.

En el marco del Día Internacional de los Trabajadores, integrantes de la G inclusiva "En buenas Manos" contaron a Télam que su tarea se realiza bajo la premisa de que las personas con discapacidad pueden trabajar con las mismas posibilidades que el resto de la gente.

La organización brindaba servicios de digitalización, catering, masajes y logística, pero ante la pandemia se capacitaron bajo el protocolo de seguridad y sanidad de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para poder seguir trabajando.

Fue así que decidieron comenzaron a brindar soluciones que apuntan a erradicar el virus, que van desde desinfectar oficinas y camiones, hasta confeccionar barbijos y proveer alcohol en gel, incluso están trabajando en la construcción de cabinas de sanitización.

"Cuando comenzó la cuarentena quedamos paralizados como todos, nos desorientamos, nos preocupamos. De hecho la primera semana bajamos una comunicación que no fue constructiva porque pensamos que era el final de la organización", contó a Télam el fundador de "En Buenas Manos", Hernán Español, que hace 9 años trabaja para visibilizar el empleo de las personas con discapacidad.

"Hablamos de nuevo con nuestros clientes y sumamos personas de afuera que venían también con nuevas ideas y ganas de fomentar la inclusión", añadió quien dirige la G que muestra a través de ejemplos concretos cómo agregan valor cuando se insertan en el mercado laboral las personas con discapacidad.

Marcelo Sarmiento, tiene 40 años y antes del coronavirus hacía masajes relajantes en distintas empresas durante la jornada laboral, pero actualmente, y a pesar de su discapacidad visual, trabaja como instructor de pausas activas vía streaming.

"Para mí es muy importante tener la posibilidad de trabajar porque te sentís integrado a la sociedad, a muchos de mis compañeros les era muy difícil encontrar trabajo antes de llegar acá porque hay muchos prejuicios que no nos permiten conseguir empleo", contó.

Y agregó: "Me formé para ser instructor de pausas activas vía streaming, que son ejercicios de movilidad y estiramiento para que puedan hacer las personas desde sus casas, ayudándolas a ejercitar el cuerpo y mejorar dolores de espalda y posturales. Trabajo todos los días por suerte y me motiva mucho".

Por otra parte, Erik Maximiliano Encina, relató a Télam que antes del coronavirus trabajaba en el equipo a cargo de la sanitización y armado de canastos de frutas y snacks saludables que distribuyen en oficinas, y que luego los clientes cerraron y empezaron a trabajar desde sus casas.

Pero, no bajó los brazos y pese a discapacidad auditiva formó un equipo de desinfección que sanitiza cabinas de camiones que distribuyen alimentos lácteos.

"Trabajo todos los días, me siento muy feliz por la posibilidad de tener trabajo, de ayudar con la lucha contra el coronavirus y de aprender cosas nuevas", concluyó.

"Cuándo se me presentó la oportunidad de trabajar ni lo dudé, más en esta época tan difícil, y ni bien me enteré que mi compañero era sordo lo tomé como un desafío, hasta me motivó a aceptar el trabajo", dijo Santiago Amenta, que no tiene discapacidad pero trabaja en el equipo de desinfección junto a Enzo, que tiene un problema auditivo.

Santiago relata que en el día a día con Enzo se ríen mucho: "Es re dinámico, y atento, aprendió al toque todo el procedimiento, y eso que es bastante riguroso. No tiene ninguna limitación, como tal vez uno puede pensar", aseveró.

"Jamás imaginé aprender otro lenguaje y hoy me siento un afortunado. Es más, lo primero que me enseñó en señas fue `River´, justo a mí que soy re bostero, así que nos reímos desde el comienzo", bromeó Santiago. (Télam)