Un equipo de investigadoras de la Universidad Nacional de La Plata estudió durante 3 años a niños que asisten a un jardín de infantes local y determinó que la realización de talleres educativos logró reducir más de un 65 por ciento la presencia de parásitos intestinales en los pequeños, informó esa casa de estudios.

Luego de los talleres educativos, las conductas que elevan el riesgo de contagio de parasitosis, como jugar con tierra y/o con arena y/o con mascotas, andar descalzos, morder las uñas y succionar los dedos, disminuyeron en un 66,6% en los niños evaluados durante 3 años.

Un equipo que trabaja en la Unidad de Investigación del Programa de Control de las Parasitosis Intestinales y Nutrición (Procopin) que funciona en el Centro Universitario de Estudios Microbiológicos y Parasitológicos (Cudemyp) de la Facultad de Ciencias Médicas realizó desde el 2015 al 2018 un seguimiento a los niños que asisten al Jardín de Infantes platense.

Betina Pezzani, codirectora del proyecto, explicó que "se evaluaron las condiciones socio-clínicas-ambientales de los preescolares y se detectaron parásitos intestinales. Luego de realizar la intervención terapéutica de los parasitados, se implementaron talleres educativos desarrollados por estudiantes de la Universidad, para evitar el retorno al estado de enfermedad y por último se realizó el control posterior a la intervención".

En el informe se detalla que el año inicial (2015), se registró el 93,3% de parasitados, mientras que en 2018 fue de 42,5%.

Todos los infectados y sus familias, cuando la parasitosis detectada lo requería, recibieron tratamiento farmacológico específico.

Un comunicado de la UNLP destacó que "no ocurrió lo mismo con los hábitos de higiene, como es el caso de lavarse las manos antes de comer y/o después de ir al baño, que el 64,4% lo hacían con frecuencia en 2015 y solo el 50% en 2018".

"Este estudio proporciona datos sobre el impacto de las intervenciones comunitarias en el campo de la salud infantil en el área de parásitos intestinales presentes en grupos sociales desfavorecidos", destacó el comunicado.

Los resultados indican que el tratamiento farmacológico de niños en edad preescolar y sus familias disminuyó la frecuencia de las parasitosis, sin embargo, es necesario implementar estrategias educativas que involucren a la comunidad para que los hábitos saludables en los hogares sean adoptados por los niños e incorporados a sus rutinas diarias.

Por su parte, Laura Ciarmela, coordinadora del equipo sostuvo que "la solución a largo plazo dependerá también de la intervención municipal para mejorar las condiciones sanitarias de los hogares y su entorno; considerando que la inversión en salud infantil reduce las tasas de deserción escolar y aumenta la probabilidad de completar la educación básica, permitiendo el acceso a mejores oportunidades laborales".

El equipo que llevó a cabo el trabajo está conformado por las investigadoras Marta Minvielle, Betina Pezzani, Maria Laura Ciarmela, Karina Zubiri, María De Andrea y Soledad Ceccarelli. (Télam)