Soledad Casals, entrerriana de Santa Elena, cuyo bisabuelo catalán instaló la primera ladrillera en el pueblo se propone hacer avanzar a las miles de mujeres que en todo el país fabrican ese trozo de material necesario para cualquier construcción.

Autodefinida como "mujer ladrillera de la Economía Popular" también integra la Cooperativa de Ladrilleros Fátima Ltda de su pueblo, es responsable de la Secretaría de Género de la Unión Obrera Ladrillera de la República Argentina (Uolcra), presidenta de la Asociación civil "Mujeres Tenían que ser" y "quinta generación de Familia Ladrillera".

De 38 años, madre de cuatro hijos de 13, 6, 4 y 2 años, le contó a Télam que de niña tuvo "una infancia llena de juguetes y caramelos, mí papá ladrillero era obrero de la fábrica, iba a la escuelita del barrio y a la salida me iba a la casa de mi abuela. Soy la tercera hija de 13 y con algunos de mis hermanos tuvimos una infancia con regalos para Navidad".

Sin embargo, en los 90 "con el neoliberalismo cerró la fabrica donde trabajaba mi papá, dejamos Santa Elena y mi padre se puso a hacer ladrillos para municipalidades. Mi adolescencia fue dura y yo veía que mis hermanitos no tenían una infancia como la que yo había vivido".

Soledad contó que sus padres, "mis pilares", dice, siempre instaron a sus 13 hijos a "estudiar y a pensar en un mejor futuro, y siempre, pero siempre sabiendo que había familias en peor situación que nosotros, había lugar para otro plato o para un vaso de leche con merenderos improvisados".

Al trazar la historia familiar, Soledad dijo: "Mi orgullo es Gabriel mí hermano mayor que a los 14 años se fue a trabajar a la par de mí papá en las ladrillerias, dejando la escuela, esa fue nuestra gran ayuda para seguir peleándola. Si no hubiese sido por él hubiésemos tenido más necesidades sin cubrir, sin embargo su decisión nos dio esa gran oportunidad de seguir en ese ambiente sano de lucharla".

Esos recuerdos incluyen la tenencia de "24 perros que encontrábamos en la calle. Los llevábamos al campo, todos juntos, a terminar de apilar los ladrillos entre todos o simplemente salir de raje a taparlos porque venía la tormenta, y ladrillo de adobe sin quemar que si se moja, es un ladrillo que se pierde. Todo eso está en mi corazón como los momentos más felices con mis hermanos".

Después del 2000 y ya con su primera hija, Soledad vio en la televisión un acto en la Casa Rosada en la que se hablaba de los ladrilleros: "Mi papá me pasó el teléfono del sindicato y sin dudarlo llamé, así que al poco tiempo iniciamos el proceso de organización. Así se nos fueron atravesando en el camino muchas buenas personas que nos iban ayudando a formalizar lo que hoy es la Cooperativa Fátima".

Soledad Casals, finalmente, celebra la decisión de Luis Cáceres, secretario general de la Uolcra, de "incluir a trabajadores de la economía popular para ser representados por el sindicato" proceso en el que le ofrece ser parte de la Comisión Directiva como Secretaria de Genero. (Télam)