Una joven esquiadora de 25 años se recuperaba hoy en el Hospital Regional de Ushuaia de las lesiones que sufrió ayer al quedar atrapada por una avalancha de nieve en el Cerro Godoy, donde los socorristas necesitaron de una siete horas de trabajo para rescatarla.

Bárbara Julieta Aguado se encontraba ayer practicando esquí de travesía en compañía de otro grupo de personas en el Cerro Godoy, una elevación de unos 1100 metros de altura situada en inmediaciones del Glaciar Martial, cuando ocurrió el desprendimiento.

Según los testigos, todos se vieron sorprendidos por la avalancha, pero mientras el resto de las personas logró sortearla, la joven golpeó contra unas rocas y permaneció un tiempo extraviada.

De inmediato, el contingente se comunicó con la Comisión de Auxilio que interviene en este tipo de hechos y sus integrantes evaluaron la situación y planificaron el rescate, que comenzó al mediodía y se extendió hasta las últimas horas del martes.

Los rescatistas llegaron hasta la zona del incidente en la montaña, encontraron a Aguado y le proporcionaron las primeras curaciones.

La mujer, que se quejaba de dolores en la cadera y las extremidades, fue inmovilizada en una camilla y abrigada con mantas térmicas.

En condiciones extremas de frío y viento se realizó el descenso por la ladera de la montaña hasta llegar a la base del Complejo Glaciar Martial, donde una ambulancia trasladó a la accidentada hasta el establecimiento sanitario.

“El operativo se llevó a cabo en condiciones climáticas muy hostiles. El último tramo fue realizado de noche, aunque afortunadamente todo salió bien”, explicaron fuentes de la Comisión de Auxilio.

Sobre el estado de salud de la mujer, voceros del centro médico dijeron que los resultados de los estudios preliminares efectuados a la paciente “fueron satisfactorios” y “no se constataron lesiones de consideración como se había temido en un primer momento”.

El esquí de travesía es una actividad que se realiza por afuera de los circuitos convencionales y en sitios donde no hay pistas demarcadas, por lo que el riesgo de avalanchas siempre está latente. (Télam)