El arqueólogo, historiador e investigador catalán Ivan Briz i Godino, cuenta cómo investiga mediante experimentos virtuales las normas y reacciones sociales vinculadas a la cooperación o su cara opuesta, el egoísmo, con los que se puede concluir que una población obtiene mayores beneficios actuando de manera cooperativa.


-Télam: Los pueblos originarios de Tierra del Fuego utilizaban sistemas de cooperación. ¿Cómo encararon su investigación?

-Ivan Briz i Godin: Con nuestro equipo trabajamos a nivel de información arqueológica, aunque en el caso de Tierra del Fuego contamos también con gran cantidad de información etnográfica y etnohistórica. Lo que hacemos es generar experimentos virtuales por computación. Se llaman simulaciones basadas en agentes. Brevemente: implica hacer un análisis crítico de un caso concreto basado en fuentes históricas y etnohistóricas, y diseñar un experimento en el que se identifican las normas sociales vinculadas a la cooperación. A partir de ahí, generamos un mundo virtual, computacional, donde personas virtuales tienen la opción de escoger entre seguir las normas o saltárselas en aras de un egoísmo o beneficio propio. Si bien se entra en la dinámica del libre albedrío, sabemos que éste existe pero condicionado por la mochila social de la educación, experiencia e historia. En el momento inicial del experimento, la mitad de la población parte siendo colaboradora, y la otra parte siendo no colaboradora. Usamos el mecanismo social conocido como la "copia de la estrategia más exitosa" para evaluar qué evolución va atener esa población: hacia cooperar o hacia el egoísmo.

-T: ¿Y qué resultados obtuvieron?

-IBIG: Los primeros resultados arrojan que se obtenían mayores beneficios, incluso a nivel individual, participando de las redes cooperativas que intentando diseñar una estrategia de obtención de beneficios individuales.

-T: ¿Qué aspecto concreto analizaron del comportamiento cooperativo de los yámanas?

-IBIG: Lo que hicimos fue poner a prueba la experiencia del varamiento de una ballena, oportunidad en que el pueblo yámana tenían como regla cooperativa obligatoria hacer señales de humo para compartir el recurso con los individuos de la región. Un dato importante es que esa ballena no era imprescindible para la forma de vida de los yámanas, que vivían de la recolección de moluscos, la pesca o la caza de lobos marinos. Así descubrimos que ese comportamiento era más de futuro, que de relación inmediata. A la gente le interesaban esas ceremonias para establecer y consolidar redes de cooperación a futuro.

-T: ¿Y cómo se garantizaba el cumplimiento de esas reglas cooperativas?

-IBIG: Había castigos para la gente que se saltaba la norma, lo que significa, primero, que algunos no la cumplían. Si intentaban aprovecharse de la ballena sin avisar al resto, y se los descubría, les prohibían, por ejemplo, asistir a otro varamiento. Había entonces lo que se conoce como una red de parroquialismo o de vigilancia. Pero también existe un segundo mecanismo: la misma consolidación de las reglas cooperativas al seguirlas y emplearlas. La cooperación beneficia a la comunidad. Consecuentemente, la comunidad practicaba esa cooperación, reforzándola, para poder disfrutar de sus beneficios. Si no, la norma no hubiese existido y documentado. (Télam)