Damnificados del terremoto que dejó al menos 271 muertos y 40 desaparecidos en Indonesia pedían hoy todo tipo de ayuda a los servicios de socorro, quienes enfrentaban dificultades para encontrar supervivientes debido a nuevas réplicas y a las fuertes lluvias.

Las autoridades advirtieron que los escombros debían ser despejados con urgencia alrededor de la ciudad de Cianjur, la más afectada por el sismo, debido a eventuales inundaciones repentinas o deslizamientos de lodo que podrían ser desencadenados por las fuertes lluvias previstas en los próximos días.

Un terremoto de magnitud 5,6 sacudió el lunes la provincia de Java Occidental, la más poblada del archipiélago del sudeste asiático, consignó la agencia de noticias AFP.

El último balance de víctimas, anunciado el miércoles por Suraryanto, el jefe del departamento de gestión de catástrofes, es de 271 muertos, 40 desaparecidos y más de 2.000 heridos.

Más de un tercio de las víctimas son niños, debido al derrumbe de varias escuelas, dijo el funcionario, que como muchos indonesios sólo tiene un nombre, sin dar una cifra precisa.

Las fuertes lluvias y las nuevas réplicas del terremoto ralentizaban, hoy, las operaciones de búsqueda de sobrevivientes en una decena de pueblos, donde más de 20.000 casas quedaron destruidas.

Una réplica de magnitud 3,9 desencadenó el pánico de varias personas desplazadas que huyeron de sus refugios el miércoles por la mañana, observaron periodistas de la agencia AFP.

Dos de los pueblos más lejanos siguen aislados, explicó Henri Alfiandi, jefe del servicio de socorro, en un video publicado en las redes sociales. "La gente allí ni siquiera puede pedir ayuda", precisó, e indicó que se enviaron a la zona tres helicópteros.

Los aldeanos siguen atrapados, sin agua ni electricidad, y algunos deben dormir junto a sus muertos, describió.

En las localidades más cercanas a Cianjur, los habitantes tratan de recuperar entre las ruinas fotos familiares, libros religiosos y certificados de matrimonio dos días después del desastre de destruyó sus hogares.

"Tenemos ayuda alimentaria, pero no es suficiente. Tenemos arroz, fideos instantáneos y agua mineral, pero no alcanza", explicó Mustafá, de 23 años, un habitante del pueblo de Gasol.

El joven registraba los escombros de la casa de su vecina, a petición suya. Luego regresó con una pila de ropa, arroz, una estufa de gas y sartenes.

"No tenemos ropa y no nos hemos cambiado desde hace días", advirtió.

"Necesitamos ayuda", se lee en carteles colocados delante de las casas dañadas y las tiendas de campaña en la aldea de Talaga.

Más de 58.000 personas fueron desplazadas por el terremoto, informó la agencia de gestión de desastres.

El gobierno desplegó varios miles de efectivos militares y policiales y proporcionó ayuda alimentaria y tiendas de campaña, pero las necesidades son inmensas.

Yunisa Yuliani, de 31 años, detalló que en el lugar ya no hay nada.

"Mi hijo tiene fiebre y no puede comer. Hay muchos ancianos y niños que necesitan leche, pañales, alimentos y medicamentos".

Los habitantes de Cianjur comenzaron a enterrar a sus familiares según los ritos islámicos después de que se les permitiera recuperar sus restos en las morgues.

En medio del desastre, una pareja víctima del terremoto recuperó este miércoles la esperanza.

Mimin, de 52 años, y su marido Rosyid, de 67, excavaban los escombros de su casa con la esperanza de encontrar un anillo de oro de dos gramos.

Sacaron ropa de los escombros, la palparon y la sacudieron hasta que vieron la joya brillante, que es todo lo que les queda. "¡Gracias a Dios! ¡Encontré el anillo!" gritó de alegría Mimin.

Las autoridades advirtieron del riesgo de una nueva catástrofe natural.

Durante la temporada de lluvias, que comenzó y culminará en diciembre, el archipiélago es propenso a deslizamientos de tierra e inundaciones repentinas.

Los servicios meteorológicos anuncian tormentas, que son potencialmente peligrosas después de un terremoto.

Situado en el "cinturón de fuego" del Pacífico, donde se encuentran las placas tectónicas, Indonesia se enfrenta regularmente a terremotos o erupciones volcánicas. (Télam)