Mensajes de odio, xenofobia, foros supremacistas y antisemitismo, entre otros, crecieron de modo preocupante en el último año en las redes sociales, donde encuentran un terreno ideal para explotar su discurso, captar adeptos y promover todo tipo de discursos conspirativos, azuzados por la crisis sanitaria provocada por el Covid-19, según reveló Ariel Seidler, director de programas del Congreso Judío Latinoamericano (CJL).

"Las últimas investigaciones en este sentido indican que se utilizan las plataformas más conocidas como Facebook, Twitter o YouTube para captar público y mensajes vinculados a discursos de odio pero que son todavía permitidos por las propias plataformas", explicó Seidler a Télam.

El director del CJL acotó que "la gente que organiza esos grupos busca aliados y después esos mensajes y esos grupos se pasan a otras aplicaciones como Telegram en donde ahí sí, se comparten mensajes muchos más violentos que no estarían permitidos en las redes abiertas".

"Estas cosas pueden suceder de nuevo", advirtió el papa Francisco con motivo del Día Internacional de Conmemoración del Holocausto.

"Recordar -dijo el pontífice argentino- es una expresión de humanidad y llamó a "estar atentos a cómo comenzó este camino de muerte, de exterminio, de brutalidad".

Seidler comparte la apreciación del Papa y destacó que "entendemos que la memoria y la recordación son fundamentales para que esta serie de hechos no se vuelvan a repetir".

"Con el crecimientos de estos grupos, es importante tener en cuenta que el nazismo comenzó de esta manera. Un pequeño grupo con estas ideas, de ahí la importancia de recordar estos hechos para que no vuelvan a crecer grupos de estas características", advirtió.

De ahí la preocupación que existe ante "el aumento de estos tipos de grupos" en el último año.

"En idioma español se dan en menor magnitud de lo que vemos en Europa o en los Estados Unidos", precisó Seidler.

"Desde su origen las redes sociales dieron un espacio para que las personas puedan expresarse en todo tipo de cuestiones", y observó que "al inicio de las redes se permitían muchos discursos que hoy no están permitidos, al aparecer nuevas redes sociales, con mayores grados de privacidad esta gente se fue yendo para otro lado".

Y observó que "quienes propagan estos discursos de odio, encuentran en las redes sociales el espacio que perdieron en canales tal vez más tradicionales y bajo esta sensación de anonimato pueden expresar estas ideas sin represalia, sin necesidad que el nombre y la foto sean verdaderos".

"Venimos de muchos años de permisividad de estos discursos de odio y de esta forma es que se puedan generar estos grupos que antes no estaban y ahora se han podido organizar de esta forma", subrayó.

Si bien aclaró que "en términos generales son grupos minúsculos, pero al tener una lectura y visibilidad masiva que permite las redes, se genera mucha visualización de estos mensajes".

Frente a este fenómeno Seidler explicó que "está la famosa regla del 90-9-1 que afirma que el 90% de los usuarios de internet son, básicamente, consumidores de contenido, el 9% contribuye de forma ocasional a la difusión del contenido y el 1% restante es contribuidor activo (o dicho de otra forma: generador de contenido), de ahí la importancia de implementar acciones para hacer frente, en término de internet a esta cuestión".

Una de estas investigaciones, en Alemania, mostró cómo se hace la captación de gente, "ya no siquiera por cuestiones de afinidad", sino que "buscando, particularmente a chicos, en plataforma de juegos online, captan a los chicos para después llevarlos a estos grupos extremistas", alertó el director del Congreso Judío Latinoamericano, institución que federa las comunidades judías de la región.

En tanto, desde la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) coincidieron en afirmar que "el avance tecnológico favoreció, en los últimos años, la conformación y expansión de organizaciones de ideología extremista".

Ante la consulta de Télam, voceros señalaron que "la capacidad de difundir mensajes a bajo costo, en tiempos ínfimos y a escala masiva y con el anonimato ofrecido por la web con la consecuente impunidad frente a los delitos cometidos en línea, convierten al espacio virtual en un terreno propicio para la proliferación de este tipo de agrupaciones".

Además, según la DAIA, "sus discursos permanecen solapados y en estado latente emergiendo en momentos críticos mediante manifestaciones de odio y actos discriminatorios, con las consignas del antisemitismo clásico aggiornándolas a los nuevos contextos que se van presentando".

Justamente este año, con la pandemia como protagonista principal, proliferaron este tipo de expresiones.

Según Seidler la pandemia provocó "que por un lado, la gente pase mucho más tiempo conectada y ese tiempo lo utiliza para verter distintos tipos de mensajes, y la gente que gusta de estas ideas de conspiración y tiene ideas discriminatorias termina volcando todo eso".

"Vemos aumento en algunas plataformas de discursos discriminatorios, por ejemplo en Twitter, en algunos casos vinculados al antisemitismo y en otras plataformas lo que se hace es un cambio de discurso, dependiendo de cuál es la coyuntura se va haciendo responsable a los judíos de tal o cual hecho y la pandemia no fue la excepción".

Recientemente el Comité Antiterrorista de la ONU emitió una alerta advirtiendo de la masiva difusión de mensajes conspiracionistas.

En los últimos cinco años, los atentados terroristas etiquetados como de extrema derecha crecieron un 320% en todo el mundo, de acuerdo al Índice Global de Terrorismo, uno de los indicadores de referencia en la materia y que elabora el Instituto de Economía y Paz (IEP) y el informe del Counter Extremism Project apunta en la misma dirección.

Hay una cifra significativa: en solo tres meses, un grupo de 34 portales conspiracionistas sobre Covid-19 consiguieron 80 millones de interacciones en Facebook, según señala el informe de alerta de la ONU. Mientras tanto, la Organización Mundial de la Salud (OMS), tratando de proporcionar información verídica, solo consiguió 6,2 millones de interacciones. (Télam)