El juicio a un sacerdote católico, el portero y una preceptora por al menos cinco abuso sexuales en el jardín de infantes Belén, en el partido bonaerense de San Pedro, fue pospuesto hasta mediados del año próximo, según resolvió el Tribunal Oral en los Criminal (TOC) 2 de San Nicolás, informaron hoy fuentes judiciales.

De acuerdo al proveído firmado por el tribunal, el juicio oral que debía comenzar los primeros días de diciembre se suspendió debido a la ausencia del defensor de uno de los imputados y a una dificultad en la realización de una pericia psicológica, por lo que se fijó una nueva fecha para los días 9 al 13 de mayo de 2022.

A principios de mes, el tribunal que preside el juez Alejandro López, que juzgará a los imputados Tulio Alejandro Matiussi (el sacerdote de 46 años), Anselmo Ojeda (el portero, de 58) y María Luján Rubies (la preceptora, de 51), había previsto que las jornadas del debate se realizaran el 1, 2, 3, 6 y 7 de diciembre próximos.

Los acusados llegan a juicio luego de que el juez de Garantías Nº1 de San Nicolás, Román Parodi, elevara la causa, tras denegar el sobreseimiento y cambio de calificación legal formulada por la defensa, por lo que serán juzgados por "abuso sexual agravado".

En el caso de Matiussi, el agravante corresponde a su calidad de "ministro de culto", mientras que en los otros dos imputados obedece a "su calidad de guardadores" de los niños y niñas que tenían entre 3 y 4 años al momento de los hechos, en 2017.

La investigación terminó en junio pasado, cuando el titular de la UFIJ 8 de Baradero, Hernán Granda, pidió la elevación a juicio por considerar acreditado que "durante el curso lectivo 2017" los imputados sometieron a los niños en horario de clases, delito que cometían tanto de manera "colectiva" como "individual", con o sin la presencia de otros chicos como testigos.

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"Producto de estas prácticas por parte de los imputados se verificaron signos de abuso sexual infantil en todos los menores", afirmó el fiscal.

No obstante, Granda terminó pidiendo que los tres sean juzgados por el más leve de los delitos contra la integridad sexual -abuso simple- y no por violación -"abuso sexual con acceso carnal"-, que fue la calificación inicial del hecho.

Tras haber permanecido cinco meses detenido, el sacerdote espera el juicio en libertad desde mayo de 2019, mientras que el portero cumple prisión preventiva domiciliaria y la preceptora "nunca estuvo detenida", según fuentes de la investigación. (Télam)