Por Antolin Magallanes, director general de Gestión Política y Social de ACUMAR.


Hoy es un día de conmemoración, de pensar en que forma redoblamos nuestros esfuerzos sinceros por un ambiente más justo.

En estos días viene a la memoria especialmente, los de este último año, que nos tuvo a maltraer en el medio de esta pandemia.

En estos tiempos, hemos redescubierto en muchos momentos, el valor del ambiente.

La manipulación de la naturaleza demostró cuan dolorosa puede ser nuestra existencia. También en los momentos de acérrima reclusión que vivimos en la cuarentena, vimos que cuando nosotros nos retirábamos de los lugares volvían los pájaros, los grillos, y la fauna que nunca habíamos visto en ellos.

En esos días nuestro Riachuelo se empezó a teñir de verde, y está vez el hecho no fue obra del artista plástico Nicolás García Uriburu, que, así como tiño los canales de Venecia, también puso verde al Riachuelo en otros tiempos.

Pero en este caso no fue el artista y si fueron las cianobacterias, bacterias que tienen capacidad de producir fotosíntesis y por eso liberan toxinas en las aguas

No se trata de salir de nuestros lugares, sino de empezar a respetarlos, a pensarlos para poder vivir más amigablemente, más justamente.

La Cuenca Matanza-Riachuelo, es nuestro lugar de intervención, por eso nuestro abordaje es integral, y busca una solución a un problema muy antiguo y arraigado, por culturas productivas y demográficas que han colapsado al ambiente del lugar.

Desandar ese camino, con la limpieza, el ordenamiento del territorio, el control industrial, la recuperación de su flora nativa, es un desafío diario, que encaramos desde cada política pública que nos proponemos.

Escuelas en la cuenca, por dar un ejemplo es una muestra de cómo poder llegar a miles de niñas y niños, con educación ambiental, nuestros equipos de salud, atendiendo las distintas realidades de la cuenca en un esquema solidario con la actual pandemia, mientras reconstruyen su andar especificó o la cultura de nuestra cuenca tan rica y basta, junto a nuestras áreas protegidas, nos están diciendo que estamos abordando los temas imprescindibles.

Empleo verde y agroecología, con más de 300 jóvenes capacitándose en la cuenca alta, estableciendo en ese proceso, una muy importante concientización a futuro, de cómo tratar suelos, de cómo ser responsables y sustentables

Claro, que también grandes obras como el Sistema Riachuelo, una gran obra sanitaria, que nos permitirá una solución integral al transporte de desagües cloacales, junto con las viviendas para quienes más las necesitan, son algunas de las muchísimas intervenciones simultaneas que realizamos.

Por eso hoy queremos reflexionar desde está gran metáfora ambiental de la argentina que es el Riachuelo, para tomar conciencia, para no volver a atrás, para saber que debemos seguir a adelante con su recuperación y sumar a mas voluntades que nos acompañen en la búsqueda de un ambiente más justo. (Télam)