El Instituto Benito González, de la localidad bonaerense de Bernal, donde ayer un grupo de padres fueron reprimidos con balas de goma cuando se acercaron al lugar para exigir explicaciones por el supuesto abuso a una alumna de 10 años, se encontraba cerrado esta mañana, mientras avanza la investigación judicial en base a la denuncia realizada por la madre de la menor de edad.

"Ayer al mediodía nos enteramos que hubo un abuso (por parte) del hijo de la dueña. Nunca escuchamos algo así. Hoy no hay clases y el lunes o la semana que viene no se sabe", dijo esta mañana una mujer en la puerta del establecimiento al que asiste su hijo.

En diálogo con C5N, agregó: "No hay ningún comunicado. Por eso estamos esperando una respuesta. Estamos con mucha angustia y bronca; uno deja a su hijo y te quedás tranquila porque está en el colegio, y pasa esto".

En tanto, personal del Grupo de Apoyo Departamental (GAD) de la policía bonaerense mantenía esta mañana la custodia el lugar que se instaló cuando se produjeron los incidentes en la tarde de ayer.

Padres y madres se acercaron el jueves al mediodía al colegio ubicado en Viejo Bueno y Misiones, del partido de Quilmes, para pedir explicaciones, que no les fueron dadas, y alrededor de las 17 un grupo comenzó a arrojar piedras contra el frente del edificio y la policía respondió con balas de goma.

Durante los incidentes, fue vandalizado un automóvil gris señalado como propiedad del acusado, que habría sido identificado como el hijo de la dueña del instituto, quien cumple tareas administrativas en el lugar.

La alumna que denunció el abuso reportó en una entrevista con el equipo de guardia de la Niñez de Quilmes los rasgos físicos del agresor y, mediante la vicedirectora del establecimiento, se estableció "que dichos rasgos pertenecerían a dos masculinos hermanos que trabajan en el lugar negándose a aportar datos personales de los mismos", según la información judicial, aunque los familiares de los alumnos apuntan a un solo empleado.

Ayer, tras los incidentes, algunos policías y varios manifestantes debieron ser socorridos por el personal del servicio de emergencias presente en el lugar por las lesiones causadas por piedrazos y la posterior acción policial.

Entrada la noche, numerosos padres y familiares permanecían frente al colegio custodiado por la policía, a la espera de que el acusado sea evacuado y las autoridades de la institución les den explicaciones.

El caso es investigado por la Fiscalía 8 del Departamento Judicial de Quilmes, a cargo de Alejandro Ruggeri. (Télam)