El ministro de Educación, Jaime Perczyk, participó hoy de la Jornada de Líderes convocada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en el marco de la Cumbre sobre la Transformación de la Educación, y afirmó que Argentina reconoce "a la educación como un derecho humano fundamental, un bien público social y una responsabilidad indelegable de los Estados", se informó oficialmente.

La jornada de líderes tuvo por objetivo la presentación de los compromisos nacionales por parte de los jefes de Estado y de Gobierno, la Declaración de la Juventud de la Cumbre, y la Declaración de principios del Secretario General de la ONU, António Guterres, para la transformación de la educación.

Durante su participación, Perczyk destacó que en Argentina "reconocemos a la educación como un derecho humano fundamental, un bien público social y una responsabilidad indelegable de los Estados" y planteó que para eso "los estados deben garantizar su presupuesto y financiación".

"Reafirmamos el concepto integral de la calidad de la educación, que debe estar relacionado con la inclusión, la ampliación de oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida y las condiciones de bienestar de docentes y estudiantes", agregó.

En tanto, planteó que para que la educación sea considerada un derecho, "los Estados deben garantizar su presupuesto y financiación" y advirtió que "no se ejerce el derecho a la educación sin financiamiento y esto obedece a decisiones políticas, económicas y de relaciones con el orden económico mundial, que condicionan a los países de la región para invertir lo necesario", precisó el funcionario.

"La responsabilidad irrenunciable del financiamiento del sistema educativo como política prioritaria del Estado, independientemente de las gestiones de gobierno, es condición necesaria para el logro de la justicia social y educativa, sin condicionamientos externos que obstaculicen o reduzcan la inversión necesaria para lograr la recuperación y transformación educativa", precisó.

"Reafirmamos el concepto integral de la calidad de la educación, que debe estar relacionado con la inclusión, la ampliación de oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida y las condiciones de bienestar de docentes y estudiantes

La pandemia de coronavirus expuso las fallas de los sistemas educativos a nivel mundial, y este lunes más de 130 países se comprometieron a reiniciar sus sistemas educativos y acelerar la acción para poner fin a la crisis del aprendizaje, en la Cumbre sobre la Transformación de la Educación.

La Cumbre abordó una crisis en la educación que ha visto cómo unos 147 millones de estudiantes perdieron más de la mitad de su instrucción presencial, desde 2020, según informsción de las Naciones Unidas.

En 2021, 244 millones de niños y jóvenes no estuvieron escolarizados. La pandemia perjudicó el aprendizaje de más del 90% de los niños del mundo -la mayor interrupción de la historia- y la mitad de los países han recortado sus presupuestos educativos.

En la actualidad se calcula que el 64,3% de los niños de todo el mundo, en todos los países, son incapaces de leer y comprender una simple historia. Esto significa que, dentro de unos años, una de cada tres personas será incapaz de entender este mismo texto, mientras que 840 millones de jóvenes abandonarán la escuela en su adolescencia sin ninguna cualificación para el trabajo.

"En lugar de ser el gran facilitador, la educación se está convirtiendo rápidamente en el gran divisor", afirmó el secretario general de la ONU, António Guterres.

"Los ricos tienen acceso a los mejores recursos, escuelas y universidades, que conducen a los mejores puestos de trabajo, mientras que los pobres, especialmente las niñas, se enfrentan a enormes obstáculos para obtener las cualificaciones que podrían cambiar sus vidas", agregó

A pesar de ello, desde la ONU consideraron que menos de la mitad de los países tienen estrategias para ayudar a los niños a ponerse al día, concluyeron. (Télam)