Los países de la Unión Europea (UE) acordaron hoy empeñarse en reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en 55% hasta el año 2030, un compromiso que entidades ambientales consideraron insuficiente.

Tras una agotadora cumbre del Consejo Europeo en Bruselas, los integrantes decidieron llevar a 55% la meta de reducción de emisiones previamente adoptada, de 40%, con relación a 1990.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dijo que se trata de "una propuesta ambiciosa", a pesar de que el Parlamento Europeo había solicitado una meta de 60% de reducción.

En el marco del acuerdo de París, la UE "actualizará" el objetivo legalmente vinculante que debe presentar a las Naciones Unidas antes de fin de año, y luego los eurodiputados y los estados miembros deberán integrar el nuevo objetivo en la legislación europea.

Polonia, un país altamente dependiente del carbón, bloqueó inicialmente un acuerdo esgrimiendo las consecuencias para su economía, y exigió garantías de una ayuda financiera futura, pero finalmente se sumó al consenso.

Las conclusiones finales adoptan formulaciones que pueden tranquilizar a Varsovia, ya que se indica que "el objetivo será alcanzado colectivamente por la UE (...) Los estados participan en el esfuerzo teniendo en cuenta la equidad y la solidaridad, sin dejar atrás a ninguno de ellos".

También se dedicarán fondos para otros fines específicos en la transición energética.

El acuerdo estipula que los eventuales "desequilibrios" en la distribución de los ingresos por el mercado de carbono "serán examinados en una futura legislación".

Tras conocerse el acuerdo, entidades ambientales y expertos mostraron su preocupación por consideran que una reducción de emisiones del 55% no alcanza.

"Los líderes podrán darse palmaditas en la espalda, pero estamos muy lejos de lo que haría falta por el clima. Si esta cifra realmente significa algo, debemos recortar las inversiones ya programadas en combustibles fósiles", dijo Colin Roche , coordinador de Amigos de la Tierra Europa.

Para entidades como WWF y Greenpeace, sería necesaria una reducción de al menos un 65% para respetar el Acuerdo de París, sellado en diciembre de 2015, y que contempla limitar el alza de la temperatura global a 1,5°C respecto a la era preindustrial.

A su vez, la entidad Red de Acción Climática denunció que la acordada reducción del 55% es "neta", es decir, incluye descarte natural de carbono por bosques y suelos, en el cálculo de emisiones.

Esto significaría una reducción de entre el 50% y el 52% de las emisiones reales de los sectores más contaminantes (energía, transporte y agricultura), calculó la entidad. (Télam)