"La medicina social es una corriente dentro de la medicina que sigue preocupándose por la desigualdad sobre todo territorial, porque si uno vive en una gran ciudad tiene una atención médica y si vive alejado tiene otra", señaló Federico Rayez, doctor en Historia y sociólogo, a Télam.

A su vez, advirtió que en la actualidad "tenemos naturalizada la salud como un mercado, tomamos como algo natural que la atención médica y los tratamientos sean onerosos, pero no siempre fue así, es un derecho".

El investigador reseñó las etapas de la medicina social en Argentina.

En la etapa fundacional ligada al higienismo, entre fines del siglo XIX y el ascenso del peronismo, se destacaron Guillermo Rawson, José M. Ramos Mejía, Eduardo Wilde, Emilio Coni. El higienismo se preocupaba por las condiciones de salubridad en las ciudades, por el "orden social y la moralidad".

A partir de la década de 1930, dijo Rayez, hay un cambio profundo porque hay una percepción generalizada de que la atención médica estatal es mala y genera un caldo de cultivo para reformas.

Cuando asume Perón, lo primero que hace es crear en 1946 la Secretaría de Salud y ahí la mirada se vuelve más social, centrada en la asistencia de los sectores más desfavorecidos, muy preocupada por la desigualdad social.

"En esa etapa, se destacan Ramón Carillo, Francisco Martone, Germinal Rodríguez, quienes tratan -aunque finalmente no lo logran- de implementar una política sanitaria unificada para todo el país", señaló el investigador.

Entre 1955 y 1980, hay una mirada centrada en la administración, aunque se mantiene la preocupación por lo rural, "eso siempre estuvo, hay médicos rurales que van a los territorios más alejados de la Ciudad", afirmó Rayez.

También destacó en este período que el sistema de salud en los años '60 empieza a hacerse cada vez más complejo, porque se divide entre sector estatal, obras sociales y sector privado, en desarrollo.

"En estos años comienza el encarecimiento de la atención médica. Después en los '90 tenemos las reformas privatistas que prácticamente liberalizan la atención médica y lo transforman en un mercado", explicó el historiador.

La última etapa de desarrollo de una medicina social, que es la más actual, incluye las miradas más culturales, se vincula a la irrupción de las ciencias sociales e incorpora progresivamente la perspectiva de género.

Sobre la situación actual, Rayez planteó que "estamos en un momento bisagra en el cual existe la posibilidad de discutir el sistema de salud por la crisis sanitaria y económica tremenda que nos va a dejar secuelas de vida sedentaria y de salud mental, por lo cual es propicio para traer propuestas de medicina social y debatirlas". (Télam)