Las participantes del Tercer Parlamento Plurinacional de Mujeres y Diversidades Indígenas por el Buen Vivir, desarrollado la semana pasada, en la localidad salteña de Chicoana, pidieron al Estado argentino que la práctica del chineo se declare y tipifique como crimen de odio, y que sea imprescriptible.

"Es tiempo de darle un ultimátum al Estado, que ha permanecido cómplice de criminalidades como lo es el chineo y que además ha reforzado la impunidad a través de su indiferencia", expresaron las parlamentarias desde la declaración dada a conocer hoy por el Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir.

Esta declaración es una suerte de conclusión del Tercer Parlamento Plurinacional de Mujeres y Diversidades Indígenas por el Buen Vivir, que desde el 21 al 25 de mayo se realizó en la localidad de Chicoana, ubicada a 40 kilómetros al sur de la capital salteña.

Desde el Movimiento, explicaron que "el 'chineo' no es una práctica cultural sino una práctica sistematizada colonial perpetrada por hombres criollos hacia nuestras comunidades".

El chineo es un tipo de violencia sexual persistente a lo largo de los años, por la que hombres "criollos" violan a niñas de comunidades originarias, y lleva ese nombre porque los españoles y luego los criollos llamaban chinas a las niñas indígenas por sus ojos rasgados.

"La palabra 'chineo' no surge del pensamiento ancestral indígena, la palabra 'chineo' le pertenece al opresor, al invasor, al criollo violador. Esta palabra tiene una carga racista, misógina y genocida", enfatizaron las mujeres, quienes eligieron utilizar este término para demostrar la "racialización" de este tipo de violencia de género.

"Esta aberrante práctica de violencia sexual contra nuestras niñeces debe terminar y, es por ello que, nuestra campaña #BastaDeChineo asume una nueva etapa: la de luchar por la #AboliciónDelChineoYa", expresa el documento emitido a partir del tercer parlamento.

En este sentido, las más de 250 mujeres de distintas naciones indígenas del país acordaron dar un ultimátum al Estado argentino, para la abolición del chineo, y pedir que se lo "declare y tipifique como crimen de odio", y con ello alcance las penas máximas.

"Entendemos al chineo como una práctica criminal, racista y colonial sistémica", expresaron las mujeres en la Declaración, al tiempo que solicitaron que sea un "crimen imprescriptible".

Asimismo, solicitaron que "se responsabilice e inhabilite a trabajar en territorios indígenas a empresas que tengan empleados que hayan cometido esta aberración" y que "se procese, condene y se dé de baja deshonrosa a policías, gendarmes y militares que violen a las niñeces indígenas".

El documento acordado requiere que "se expulsen y condenen a las instituciones y grupos religiosos que operan en territorio indígena y sean cómplices de estas prácticas criminales", y que "se juzgue y condene sin excepción y sin reconocimiento de fueros a funcionarios públicos y autoridades tradicionales de los pueblos indígenas que sean ejecutores de estas prácticas, cómplices o facilitadores".

Por otro lado, reclamaron "el embargo de todos los bienes de los violadores", para cubrir "la contención económica y recuperación de la víctima", además de una "sanción económica al Estado argentino, para la creación de un fondo de prevención, recuperación y apoyo a las víctimas del chineo".

"Nosotras, mujeres y diversidades indígenas organizadas en el Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir, de manera autoconvocada y autogestiva, manifestamos que tenemos la certeza de que nuestra unión y organización como mujeres y diversidades indígenas constituye la base del buen vivir", señalaron.

Las participantes precisaron que llegaron a Chicoana desde las distintas latitudes indígenas para parlamentar y escucharse, destacaron que "los objetivos se cumplieron", y que salieron "fortalecidas, recuperando nuestra espiritualidad ancestral".

En tanto, consideraron que "el principal responsable de que estas prácticas criminales sigan vigentes desde hace más de 200 años ha sido el propio Estado argentino, que en ninguno de sus sucesivos gobiernos ha generado mecanismos de condena ni ha producido instrumentos legales para la prevención y tratamiento de casos de chineo".

"Para desactivar los escenarios de complicidades que genera este crimen se deben reformular los mecanismos de diálogo y representación entre los pueblos indígenas y el Estado", señalaron y exigieron que los encubridores "también sean condenados y con la misma escala que los actores materiales".

Finalmente, indicaron que "las niñeces de los pueblos del mundo son sagradas y ante el resurgimiento de gobiernos y políticos que propagan el odio racista, usando medios de comunicación de todo tipo para inocular en la sociedad división, segregación y racismo, nosotras respondemos con tenacidad, coraje y amor".

Durante estos días "también hemos profundizado nuestra posición respecto al terricidio que se produce en todas nuestras comunidades y territorios", expresó el documento, tras lo que se acotó que "la civilización ocupante ha generado muerte y la afectación en todas las vidas en los territorios ancestrales".

"El chineo es una expresión más de este terricidio que se ha impuesto desde la llegada del colonizador hasta nuestros días, es tiempo de justicia y sanación", concluyeron.

La Declaración de Chicoana fue firmada por mujeres y diversidades Indígenas de los pueblos naciones avaguaraní, aymara, chané, charrúa, chorote, chulupí, diaguita, guaycurú, huarpe, kolla, lule, mapuche, moqoit, purépecha, qom, quechua, ranquel, simba guaraní, tapiete, weenhayek y wichi. (Télam)