Por Dr. Juan José Herrera Paz (MN 85.175), jefe del Servicio de Cardiología de Fleni.

La muerte súbita continúa siendo un desafío y se han tenido pocos resultados en la disminución de su presentación. Para obtener resultados deberíamos actuar preventivamente en las causas que la provocan. ¿Qué es la muerte súbita? Se define como la aparición repentina e inesperada de un paro cardíaco en una persona que aparentemente se encuentra sana y en buen estado.

En general se inicia con una arritmia, la fibrilación ventricular, que hace que el corazón pierda su capacidad de contraerse de forma organizada y deja de latir efectivamente. Esto desencadena la perdida de pulso, del conocimiento y la capacidad de respirar. Es fundamental entender que si no se hace nada inmediatamente, la consecuencia es la muerte irreversible. La única alternativa que tiene es que reciba medidas de reanimación cardiopulmonar que, en muchos casos, logra que la arritmia revierta y que el paciente se recupere, lo que es una muerte súbita reanimada.

La fibrilación ventricular es muy rara en corazones sanos. Por eso en personas mayores de 35 años la causa más frecuente es la enfermedad de las arterias coronarias, representada por el infarto agudo de miocardio. La muerte súbita en personas jóvenes suele estar relacionada con enfermedades cardíacas previas y suele tener una alta asociación al ejercicio, sobre todo en aquellos con enfermedades del músculo cardíaco.

Mucho se ha hablado de la necesidad de contar con desfibriladores en lugares como estadios deportivos, clubes y hasta teatros. ¿Por qué? Porque la desfibrilación es la medida de tratamiento más eficaz frente a casos de muerte súbita. La desfibrilación es la reversión de la fibrilación ventricular: se administra al corazón una descarga eléctrica controlada con el desfibrilador que, a través de la descarga, corta la actividad eléctrica de la arritmia y permite al corazón retomar su actividad eléctrica normal. El pronóstico de los pacientes que sufren una muerte súbita depende del tiempo que transcurre entre que el corazón se detiene y se aplica una desfibrilación. Se calcula que por cada minuto de demora existe un 10 por ciento menos de posibilidades de que el paciente se recupere. Antes de la llegada del equipo médico, los masajes cardíacos pueden ser la salvación de la persona.

Controlar factores modificables como la hipertensión arterial, la diabetes, el tabaquismo, el colesterol elevado, el sedentarismo y el perímetro abdominal es una forma de disminuir la incidencia de enfermedad coronaria y de esa manera reducir el número de muertes súbitas por esa causa.

Es fundamental entender que cada uno de nosotros puede ser un elemento de prevención de la muerte súbita. Lo único que hay que saber hacer es el masaje cardíaco o maniobras de reanimación cardio pulmonar. Sabiendo esto tendremos la posibilidad de poder usar un desfibrilador en los lugares que cuentan con ellos (cada vez son más) o hacer que la víctima del paro cardíaco llegue en condiciones para esperar el arribo del sistema de emergencias.

(Télam)