Otra localidad santiagueña con mucha historia es San José del Boquerón, ubicada a unos 18 kilómetros de Piruaj Bajo, en donde también se llevó a cabo un gran operativo de vacunación con personas de 18 a 39 años con o sin factores de riesgo.

A diferencia de la comunidad indígena, está localidad tiene una mayor población y es una región atravesada por el Río Salado de norte a sur.

"San José del Boquerón comprende 14 comunidades grandes, con poblaciones que tienen sus escuelas primarias y secundarias, abarca 52 kilómetros hacia el norte y 18 kilómetros a la parte sur, que es lo que pertenece a nivel municipal", dijo a Télam el comisionado Juan Mansilla.

En ese sentido, el funcionario detalló que la extensión sanitaria es más amplia "ya que, además del departamento Copo, comprende los de Alberdi y Pellegrini, que limitan con las provincias de Salta y Chaco".

"Todo el norte de nuestra provincia tiene una historia muy particular, muy rica y autóctona", sostuvo Mansilla.

"Tenemos a San José del Boquerón con su historia de los jesuitas; a Piruaj Bajo, con la comunidad indígena lules y vilelas; y también otros parajes como Cabeza de Toro, en donde está la comunidad Tonocoté, sólo por mencionar algunos", dijo.

"Los jesuitas vinieron a trabajar mucho en toda esta zona", manifestó el comisionado. Tal es así que en 1735 se fundó un Reducción Jesuita, con los padres Bernardo de Castro y Pedro Ruiz, quienes lo llamaron San José de Petacas, en homenaje a San José, imagen con la que ellos realizaban su obra evangelizadora y de ahí es que surgió el nombre de San José del Boquerón.

En los libros históricos de este pueblo se indica que en esos tiempos los jesuitas relataban en sus cartas que los vilelas tenían autoridades, pero que las decisiones y la marcha de la comunidad eran una resolución de tipo comunitaria.

En la actualidad, la iglesia jesuita sigue de pie y los padres que están actualmente trabajan a la par de la comunidad, especialmente con las poblaciones indígenas y campesinas más pequeñas.

El operativo de vacunación se llevó a cabo en la escuela El Ceibal, un moderno edificio, en donde se hicieron presentes además de los vacunadores; las autoridades de la Dirección santiagueña del Interior, Graciela Alzogaray y Luis Sgoifo; la coordinadora de la Zona sanitaria Norte, Rosana Roldán; y Mansilla.

"No puedo creer que ya me pueda vacunar, me decían que faltaba mucho, pero hoy ya me puse la primera dosis y estoy muy contenta, porque es una forma de protegernos de este virus", dijo Lucía (19 años).

Por su parte, Mario (18) admitió que "primero no le tomaba tanta importancia a este virus, pero después cuando hablé con mi abuela y vi como ella estaba preocupada, ahí pude entender y por eso vine a vacunarme hoy. Lo hice por mi abuela".

Las autoridades sanitarias destacaron el alto nivel de asistentes a la vacunación, por lo que se mostraron satisfechos con este operativo que continuará en los próximos días también.

En el lugar, recorrieron el avance de la obra de lo que será el nuevo hospital zonal de San José del Boquerón, el cual está siendo totalmente refaccionado con fondos provinciales.

"Vamos a tener un hospital nuevo, un hospital como se merece la comunidad y la gente va a tener un sentido más de pertenencia, porque la idea también es que los profesionales que trabajen aquí sean de esta zona", explicó a Télam la doctora Rosana Roldán.

"Por lo que pensamos que a fines de agosto ya va a estar listo nuestra nueva casa de salud", adelantó y enfatizó que "ya hay jóvenes que se están capacitando y eso es muy bueno porque que la gente sea del lugar tiene que ver con la idiosincrasia de la gente, su cultura, tanto los profesionales como los no profesionales". (Télam)