La secretaria de Igualdad y Diversidad del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, María Cristina Perceval, afirmó hoy a Télam que la 15º Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe "va a ser historia dentro de la historias" ya que trae a la escena la exigencia de la sociedad del cuidado, "algo que veníamos planteando desde la (Conferencia) de Beijing".

Perceval fue una de las impulsoras del primer Foro Parlamentario en el marco de esta Conferencia, en el que participaron más de 100 representantes de 19 países latinoamericanos y europeos para debatir sobre el desarrollo de marcos normativos que integren el derecho al cuidado, la necesidad de políticas y sistemas integrales de cuidado, así como las licencias parentales y el reconocimiento del trabajo doméstico remunerado, entre otros asuntos.

Desde hace varios años, Marita -como la llaman- participa de las distintas instancias de esta Conferencia que se realiza cada 3 años desde 1977, a veces como ciudadana y otras asumiendo roles de representación política.

Télam: ¿Qué importancia tiene esta 15º Conferencia Regional sobre la Mujer que se desarrolla hasta el viernes en Argentina?

Marita Perceval: La Conferencia existe desde aquel grito habanero de hace 45 años con la participación de mujeres de una América Latina atravesada por dictaduras crueles y sangrientas. Hubo un 'Nunca más' también en esa primera reunión que dio lugar nada menos que a esta conferencia en donde los Estados, pero sobre todo los pueblos, encuentran en Naciones Unidas un espacio de diálogo. En el caso de los feminismos, un espacio de construcción de agendas estratégicas.

Esta 15º Conferencia va a ser historia dentro de la historias. Pone como tema la sociedad del cuidado, algo que veníamos planteado desde (la Conferencia de) Beijing. Esto nos hace hablar de la sobrecarga de trabajo que pesa sobre las mujeres en nuestra diversidad: el trabajo no remunerado, desvalorizado, invisibilizado".

T: ¿Qué implican el término 'sociedad del cuidado'?

MP: Una sociedad del cuidado es poner nuevamente la cuestión social en el corazón de la agenda de las políticas públicas, del mercado y de la sociedad. Esto en un momento en el que la guerra acecha, la amenaza nuclear vuelve a estar en las discusiones en la comunidad internacional y donde salimos de la pandemia peores, con más hambre por especulación financiera sobre los alimentos y especulación comercial sobre las vacunas. Todo lo cual impacta diferencialmente en las mujeres, en las disidencias, y en nuestra diversidad.

En estas sociedades del cuidado, los trabajos de cuidados pasan a ser reconocidos como trabajo, como necesidad y como derecho. Y esto es la gran revolución que el feminismo latinoamericano está planteando al mundo.

T: ¿Cómo se vinculan la agenda de los cuidados con la de las violencias, otro tema central para los feminismos?

MP: La pandemia lo puso con claridad y contundencia. Se disparó la violencia en los espacios convivenciales por razones de género y contra niños y niñas. Es decir que el espacio del 'amor' es el espacio también muchas veces del dolor. A esto se le suma uno de los tipos de violencias que es la violencia económica porque las mujeres que están mayoritariamente en los trabajos de cuidados están en una situación precaria, mal paga, con inseguridad social o no paga. Esto lo decía Evita: la primera independencia y emancipación de las mujeres es que tengan decisión económica sobre sus vidas. Sin dudas, una mujer que está condicionada a una humillación empobrecida tiene pocas herramientas para poder pararse frente a una persona violenta y decir basta.

T: ¿Qué esperan de esta Conferencia?

MP: La sociedad civil ha puesto en discusión en el Foro Feminista de ayer una declaración maravillosa en donde todo esto aparece como demanda, utopía y como exigencia. En el Foro Parlamentario esperamos un pronunciamiento potente y el viernes que los gobiernos nos comprometamos a hacer realidad los derechos que merecen los pueblos, especialmente en este caso, las mujeres en nuestra diversidad.

(Télam)