Una pareja cuyos miembros actuaban como líderes espirituales de una congregación umbanda en Salta, que veneraba a San La Muerte, fue imputada hoy por el delito de trata de personas agravada, debido a que captaban mujeres vulnerables y las sometían a explotación sexual, por lo que se les dictó la prisión preventiva y se ordenó un embargo preventivo sobre la propiedad de los acusados donde funcionaba el templo.

Fuentes del Ministerio Público Federal informaron hoy que la imputación, presentada por el fiscal general José Eduardo Villalba, de la Unidad Fiscal Salta, fue formalizada por el juez federal de Garantías 1, Julio Bavio, quien también hizo lugar a otros pedidos de la fiscalía, entre ellos la prisión preventiva de ambos acusados.

Se trata de Jorge Juan Soria Villalba, sobre quien el magistrado dispuso que la prisión preventiva sea de cumplimiento efectivo, por lo que ordenó su inmediata detención, mientras que María Ester Arroyo cumplirá la medida bajo la modalidad de arresto domiciliario.

Bavio autorizó también el embargo preventivo de una propiedad de los acusados, en donde funciona el templo a San La Muerte, en el barrio Villa San Antonio, a escasos minutos del centro de la ciudad.

Soria Villalba y arroyo dirigían este templo y captaban a mujeres vulnerables, las inducían a ejercer la prostitución y se quedaban con gran parte de las ganancias, indicaron los voceros.

La pareja quedó imputada hoy por el delito de trata de personas agravado por ser cometido con fines de explotación sexual y por la calidad de “ministros de un culto” de los autores.

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A instancia del defensor de Víctimas, Nicolás Escandar, se ordenó la devolución de un vehículo que usufructuaban los acusados y que pertenecía a una de mujer captada.

Hoy, concluida la audiencia, el fiscal Villalba se mostró conforme con las medidas dispuestas por el juez.

“Se trata de un caso muy sensible, pues está de por medio la dignidad de mujeres que, por su condición de vulnerabilidad, se vieron captadas por los acusados, los que lejos de darle una contención espiritual, se valieron de ese dolor y se aprovecharon de ellas”, explicó el fiscal.

A su vez, sostuvo que se trata de “un caso complejo”, con muchas aristas que aún son motivo de investigación.

“No fue algo casual, sino una investigación que la Unidad Fiscal trabaja desde febrero pasado, cuando una persona se acercó y realizó una denuncia. Una vez que se realizó el allanamiento, se sumaron otros testimonios que no hacen más que darle mayor firmeza a la acusación”, agregó.

Al presentar el caso, el fiscal señaló que los acusados, bajo la pantalla de líderes espirituales, se dedicaban a captar personas en estado de vulnerabilidad, siendo su cometido doblegarles la voluntad y así someterlos al ejercicio de la prostitución, en el caso de las mujeres.

Agregó que la conducta delictiva -establecida en el delito de trata de personas- se completaba con el desplazamiento patrimonial a su favor por parte de esas víctimas, las que debían entregarles a los acusados entre el 70 y 40% de las ganancias obtenidas por una actividad que ellos mismos inducían.

“Esa captación iba dirigida a personas vulnerables, angustiadas, que llegaban a la congregación en busca de protección. Allí, si bien recibían cierta contención espiritual, a la vez se generaba en ellos una exigencia de contribución, induciéndolas al ejercicio de la prostitución, para luego quedarse con las ganancias, situación que tenemos por probado ya en, al menos, dos casos”, acusó el fiscal.

Incluso, señaló que el inmueble en el que residen y donde funciona el templo, según las pruebas reunidas, habría sido obtenido gracias al aporte de víctimas que fueron captadas e inducidas a prostituirse y realizar pago de cuotas mensuales, para lo cual los acusados no sólo se encargaban de facilitar los lugares para el ejercicio de la prostitución en esta ciudad, sino también en Bolivia.

Durante el allanamiento al templo se secuestraron elementos fundamentales para la investigación, como un vehículo VW Gold Trend, una suma de 18.600 dólares, 61 mil pesos, un arma de fuego y numerosa documentación que ahora es motivo de pericias.

“El objetivo de los acusados como líderes espirituales no tenía nada que ver con el culto. No tenemos dudas de ello, aquí están en juego los derechos humanos, pues a partir del dolor de la gente, un dolor funcional a los imputados, se llevó a las víctimas a una vida incompatible con la dignidad humana”, afirmó Villalba. (Télam)