Gisela Gómez, la docente de Córdoba que fue seleccionada entre los mejores 50 maestros del mundo como finalista del Global Teacher Prize, resaltó hoy que "los estudiantes son nuestro bien más preciado", y añadió que el reconocimiento recibido "no es mérito propio" sino de un grupo de docentes que trabajan desde hace más de 10 años.

En diálogo con Télam, la profesora que se desempeña en el Instituto Provincial de Educación Técnica Nº 85 en Estación General Paz, localidad vecina a Jesús María, contó que el método que aplican tiene tres fundamentos: "Primero, la vinculación curricular, que haya conexión con alguna problemática que los alumnos detecten, y que tenga impacto social".

"Es muy desafiante trabajar con adolescentes porque es difícil captar su atención, cautivarlos sin que se dispersen. La tecnología es una maravilla y a la vez una gran competencia en la atención de los chicos", dijo Gómez, quien fue reconocida por su ayuda al desarrollo de proyectos científicos innovadores para resolver los problemas de la comunidad.

También advirtió que "una de las claves es la empatía, estar atentos a cómo van reaccionando los estudiantes, vincular la escuela con su entorno, partir de allí, y ser capaces de mostrarles a los estudiantes que hay algo más, de que pueden tener esperanzas y crecer".

"Hicimos la aplicación al concurso los primeros meses del año. En la pandemia hice varias capacitaciones on-line que nos daba la Fundación donde brindaban herramientas para el dictado de clases a distancia", recordó la docente, de 35 años.

Gómez nació en la ciudad de Córdoba pero vive en Río Ceballos, desde donde recorre todos los días 20 kilómetros para asistir a la escuela a dar clases, pasando por un camino de tierra y aseguró que cuando llueve es muy difícil de transitar.

En esta primera instancia se seleccionaron 50 docentes de más de 8.000 postulaciones de 121 países de todo el mundo, y Gómez contó que de Latinoamérica hay docentes de Brasil, Colombia, México y Perú, además de su otra colega argentina, Ana María Stelman, de La Plata.

"En la escuela tuve maestros que me marcaron, que admiraba y despertaron mi pasión. Por eso creo que las palabras que decimos pesan sobre las decisiones de futuro de los estudiantes", agregó Gómez.

"En mi trayecto pedagógico también tuve una docente que me abrió enormemente la cabeza porque podía vincular lo que nosotros éramos con la tarea docente. Nos enseñó a amar lo que habíamos elegido, a buscar nuestras potencialidades", explicó.

"Los docentes son, incluso sin saberlo, la semilla del futuro. Habitualmente planificamos lo que vamos a enseñar, pero nunca sabemos lo que realmente van a aprender. Hay cosas que florecen muchísimo tiempo después", sostuvo.

"Yo puedo controlar lo que enseño, pero no lo que aprenden. Por eso la responsabilidad de hoy es sembrar. Ahí se mezcla lo disciplinar y lo actitudinal, porque la pasión por nuestro trabajo puede, incluso, despertar el interés de los estudiantes", completó.

El mes que viene el concurso continúa con la elección de los mejores 10 docentes, que saldrán de esos 50 ya seleccionados, y luego en noviembre en París se elegirá al ganador.

De acá en adelante Gómez apuesta a "seguir trabajando, indagando, poder dar respuesta a esa problemática que va surgiendo".

"Amo el aula, y voy a estar toda mi carrera en el aula, pero me gustaría algún día en el futuro pasar a algún cargo de gestión como ser directora, por ejemplo", concluyó. (Télam)