Los dueños del boliche porteño "Beara", cuyo entrepiso se derrumbó y provocó dos muertes en 2010, dijeron hoy ser "inocentes" y achacaron la tragedia a la mala construcción de la estructura por parte de los profesionales contratados.

Así se expresaron, haciendo uso del derecho a unas últimas palabras antes del veredicto, Juan Carlos María Yun, Agustín Dobrila e Iván Andrés Fliess, ante los jueces del Tribunal Oral Criminal 7 que los juzga por la muerte de Ariana Lizarriaga (21) y Paula Provedo (20).

Ariana y Paula fallecieron el 10 de septiembre de 2010, cuando se les desplomó encima el entrepiso del local ubicado en Scalabrini Ortiz 1638, minutos después de un concierto del grupo "Ráfaga".

"El único motivo de que pasó lo que pasó fue por una construcción deficiente", señaló Yun y recalcó que en el montaje del entrepiso participaron tres arquitectos y tres maestros mayores de obra.

"No sé qué más podíamos hacer nosotros: quien hace una modificación confía en las personas que contrata", señaló el empresario ante los jueces Gabriel Vega, Gustavo Alterini y Alejandro Noceti Achaval.

Luego fue el turno de Dobrila, socio de Yun y Fliess en la sociedad comercial "El viejo sabio", quien definió que "quedó claro en el debate que fue un error constructivo" y agregó que "nunca nos imaginamos que iba a pasar esto y tomamos todos los recaudos" para que nada malo ocurriera.

"Consideren –pidió Dobrila, de 25 años al momento del derrumbe- que los doce años de proceso fueron muy duros para todos en lo personal y en lo profesional, aunque no se compara con el dolor de las familias".

Cerrando el grupo de los propietarios de "Beara", expuso ante los jueces Fliess quien, como sus antiguos socios, insistió en que "confiamos en profesionales" y repitió que "quedó claro en los peritajes que esto (el entrepiso) estaba mal construido".

Fliess ofreció sus condolencias a las familias de Ariana y Paula y dijo "confiar" en la decisión de los jueces, que deben evaluar la acusación por el delito de "homicidio culposo agravado por el número de víctimas; lesiones culposas graves y leves".

Al momento de los alegatos el fiscal, Oscar Ciruzzi, solicitó para los tres propietarios una pena de 4 años y 6 meses de prisión, más 9 años de inhabilitación para ejercer el comercio.

"Todos sabían que Beara estaba siendo utilizada para otras cosas, todos sabían que había un entrepiso con endeblez constructiva, todos sabían que habían setecientas personas que era mucho más de lo permitido, entonces todos se tendrían que haber representado el resultado de muerte", argumentó.

Por el episodio también están acusados funcionarios del Gobierno de la Ciudad, por haber habilitado el local aún con irregularidades y policías federales acusados de cobrar coimas para permitir el funcionamiento del boliche.

El miércoles 22 de junio se conocerá finalmente el veredicto para los 17 imputados por el derrumbe y sus consecuencias.

(Télam)