Las ballenas utilizan señales similares al código Morse, que sirven a estas especies y a los cachalotes para identificar su cultura a sus clanes frente al resto de ejemplares y con el fin de interactuar únicamente con ellos, según una investigación científica difundida hoy.

El trabajo forma parte del "Proyecto Global Coda Dialecto" dirigido por Shane Gero (proyecto general y líder del Océano Atlántico), Taylor Hersh (líder del Océano Pacífico) y Chris Johnson (líder del Océano Índico), precisó la agencia DPA.

Según los científicos, las ballenas se comunican con una serie de clics similares al código Morse que responden al mismo grupo cultural o clan vocal.

El equipo del Océano Pacífico extrajo más de 23.000 codas (un conjunto de sonidos), que permitieron detectar la identidad de los clanes de ballenas, con un método desarrollado previamente por Hersh y sus colegas.

El equipo identificó siete clanes vocales de cachalotes en el Océano Pacífico, detectados en 23 locaciones, en donde cada uno tenía su propio dialecto e identidad.

Según los científicos, los hallazgos también apuntan hacia similitudes entre las culturas humanas y no humanas.

Para Taylor Hersh, uno de los investigadores que participó en la investigación, "este trabajo fue la culminación de décadas de esfuerzos de investigación por parte de personas que trabajan en todo el Océano Pacífico".

Y agregó: "Decidimos compartir datos y trabajar en colaboración, para aprender algo nuevo sobre este animal enigmático, carismático y cultural".

El trabajo identificó que los cachalotes pueden confiar más en codas de identidad en áreas con múltiples clanes superpuestos.

"Las ballenas de diferentes clanes nunca interactúan entre sí, incluso cuando comparten las mismas aguas", explicó Hersh en un comunicado.

El proyecto contó con la participación de un equipo internacional de 27 investigadores que estudian los cachalotes del Océano Pacífico reunió sus conjuntos de datos acústicos.

El equipo pudo investigar patrones de clics en 23 ubicaciones, desde Canadá hasta Nueva Zelanda y desde Japón hasta Sudamérica.

"Nuestros resultados demuestran cómo la cultura puede estructurar las poblaciones animales. Las condiciones requeridas para la evolución de los marcadores simbólicos de identidad cultural también existen entre los animales no humanos", precisó Hersh.

Además, indicó que las investigaciones anteriores sobre clanes vocales demostraron que no solo difieren en las codas que usan, sino también en cómo se mueven, se alimentan y socializan"

En este caso, remarcó que se sabe poco de las normas sociales y los "estilos de vida" de varios de los clanes de cachalotes del Océano Pacífico .

Luego de los resultados, Hersh señaló "buscamos extender nuestro análisis a los cachalotes en los océanos Atlántico e Índico también". (Télam)