(Por Alicia Alvado) La ley nacional que estableció un cupo laboral mínimo de 1% reservado a personas trans en el Estado nacional y el DNI no binario fueron dos de los hitos del año en relación a la población travesti, trans y no binarie, entre los cuales se cuentan también la primera película sobre infancias transgénero, el banderazo que recorrió el país y las más de 27 precandidaturas en las PASO de septiembre pasado.

El pasado 24 de junio, el Senado sancionó casi por unanimidad la "Ley de promoción del acceso al empleo formal" para ese colectivo, la cual estableció que la administración pública nacional "debe ocupar en una proporción no inferior al 1% la totalidad de su personal con personas travestis, transexuales y transgénero".

La norma establece además que no pueden ser obstáculo "el requisito de terminalidad educativa" ni "los antecedentes contravencionales de las/os postulantes, que resulten irrelevantes para el acceso al puesto laboral", y prevé incentivos impositivos para el sector privado que contrate personal trans.

Previo a ser consagrado como ley nacional, el cupo ya había sido establecido por vía del Decreto presidencial 721/2020 en septiembre del año pasado y nueve meses después, ya se había "triplicado" la cantidad de personas travesti ytrans que trabajaban en el sector público nacional, pasando de menos de 30 a 87 empleados, según informó entonces la subsecretaria de Diversidad Sexual, Alba Rueda.

La otra conquista social importante del 2020 vino también por Decreto, que en este caso dispuso la incorporación de una tercera opción para la identificación género en el DNI y pasaporte: además de la "F" y la "M", ahora existe la alternativa "X" para aquellas personas que no se reconocen dentro del binarismo.

Además, el DNI que cuente con la letra "X" en la zona reservada al sexo "tendrá validez como documento de viaje" en el Mercosur y el Renaper deberá informar sobre las "posibilidades de ver restringido" el "ingreso, permanencia y/o situación de tránsito en aquellos Estados en los cuales no se reconozcan otras categorías de sexo que no sean las binarias".

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A fines de junio, el Ministerio de Salud presentó el texto "Recomendaciones para el Acompañamiento de la Salud Integral de Niñeces y Adolescencias Trans, Travestis y No Binaries", en lo que constituye el primer documento específico que emite el Estado nacional en la materia.

Se trata de una serie de pautas para un abordaje integral y despatologizante de la salud de niñeces y adolescencias trans, travestis y no binaries; que fue elaborado con la participación de madres y padres.

Por otro lado, entre los meses de julio y noviembre un "banderazo por la memoria trans" recorrió el país sumando en cada provincia los nombres de las personas transgénero y travestis fallecidas prematuramente a consecuencia de la discriminación y el abandono estatal.

La bandera blanqui rosa celeste llegó a la Ciudad de Buenos Aires el 20 de noviembre -Día Internacional de la Memoria Trans- para ser protagonista de una marcha de las antorchas de Plaza de Mayo al Congreso, ya vestida con los nombres de más de 900 nombres.

Además, el sábado previo al Día del Padre se realizó por primera vez este año una "jornada nacional de paternidades trans de Argentina" que contó con la participación de más de 260 personas.

Organizada por la Red de Paternidades Trans de Argentina, el encuentro se planteó como un espacio para poner en común experiencias y desafíos en la construcción de familias transparentales, pero también para visibilizar otras masculinidades y paternidades posibles en vísperas del "Día del Padre".

Las últimas elecciones de medio término fueron una importante plataforma de visibilización de la participación política de las personas trans, con al menos 27 las personas travesti trans que se postulan a algún cargo en estas PASO en ocho provincias, un número muy superior al de los últimos comicios de 2019. Entre ellos estuvo el cordobés Thiago Galván, primer varón trans en aspirar al cargo de senador de la Nación, que no resultó electo.

El 28 de octubre pasado se estrenó el filme "Yo nena, yo princesa", de Federico Palazzo, un largomentraje basado en el libro escrito por la madre de Lulú, la primera niña transgénero del mundo en obtener la rectificación de su DNI sin necesidad de un dictamen médico ni judicial.

"Es un precedente a nivel mundial que la historia de una niña trans sea contada por otra niña trans, que la niñez trans sea protagonista de su propia historia", dijo a Télam Gabriela Mansilla, la autora del libro encarnada por Eleonora Wexler en la película, que sigue en cartel en el cine Gaumont.

Además, el pasado 7 de diciembre la BBC incluyó dos argentinas en su lista de 100 mujeres inspiradoras e influyentes de todo el mundo para 2021, y una de ellas resultó la funcionaria y activista trans, Alba Rueda.

El medio público de Reino Unido destacó que se trata de "la primera persona trans en ocupar un alto cargo en el gobierno de su país", que además "es el rostro" de una de las organizaciones que impulsaron la ley de cupo trans.

En cuanto a las deudas con la comunidad trans, la más obvia es saber qué pasó con Tehuel de la Torre, el joven trans del que nada se sabe desde el 10 de marzo cuando salió de su casa de la localidad bonaerense de San Vicente.

Por su desaparición hay dos hombres procesados con prisión preventiva por "homicidio agravado por odio a la orientación sexual e identidad de género" dado que, aunque nunca fue encontrado el cuerpo, el homicidio es la hipótesis más firme desde que se identificó como perteneciente a Tehuel la mancha de sangre hallada en la vivienda de uno de los sospechosos.

Por otro lado, en 2021 no cesaron las muertes trans prematuras ni se elevó la expectativa de este sector de la población: según el Archivo de la Memoria Trans, 76 personas transgénero murieron víctimas de trans homicidio o travesticidio social -74 de ellas travestis y mujeres trans-, con una edad promedio de 41 años, casi la mitad de lo que vive la población argentina en general.

Un caso paradigmático de travesticidio fue el que tuvo como víctima a Cielo de Lucca, una mujer trans de 20 años que fue asesinada al tratar de defender a su vecina del ataque de un femicida.

Este femicidio seguido de travesticidio develó una historia de solidaridad entre una travesti y una mujer cisgénero, dos amigas que fueron asesinadas, una por defender a la otra, en el mismo rapto de violencia machista de un policía que luego se suicidó con su arma reglamentaria.

Además de los crímenes de odio, la violencia institucional y la transfobia, las vidas trans siguen estando amenazadas por la falta de acceso a la salud, a la justicia, al mercado laboral y al sistema educativo en las mismas condiciones que lo hace el resto de la población.

Para paliar esta problemática, el colectivo de la diversidad está impulsando diferentes proyectos de reparación histórica que en todos los casos incluyen un subsidio mensual para mayores de 40 años, es decir, sobrevivientes. (Télam)