Julio Vera Cayuleo, huerquen (autoridad tradicional del pueblo mapuche) de la lof Otron Lafken, una de las comunidades del centro de la provincia de Chubut a las que el 11 de octubre les serán reintegrados 19 ancestros y ancestras, aseguró que "las restituciones son un granito de arena para la reparación histórica" a los pueblos originarios que no obstante "remueven el dolor colectivo por el genocidio y el despojo".

"Generalmente vemos a las restituciones como la devolución de algo, como poner las cosas en su lugar, pero jamás como pueblo vamos a entender que la devolución de nuestros ancestros sea solo poner las cosas en su lugar", dijo a Télam

"Creemos que es un granito de arena de la reparación histórica que va más allá de devolver y causa mucho dolor en los pueblos originarios porque es remover el dolor ancestral de la muerte, la profanación y el despojo que trajo la colonización y que nosotros como pueblo traemos incorporado como dolor colectivo", dijo.

Más allá de las experiencias personales posteriores, "como nuevas generaciones nacemos con ese dolor, tiene que ver con nosotros, con nuestro pueblo y con la conformación en resistencia" de las comunidades.

"Una restitución es un hecho único que provoca un sentimiento muy fuerte porque uno siente que ése, que quizás estuvo 1.200 años en el lugar y ahora vuelve, es un hermano, es familia", dijo

Y cada restitución les recuerda que "traemos una incorporado el dolor de la deshumanización de la academia, la Iglesia y el Estado" que una herramienta importante al servicio de la colonización y el exterminio.

"Han usado todos los sistemas como herramientas para colonizar nuestro pueblo, y no les alcanzó con eso, sino vino la 'campaña del desierto' que sucedió hace poco más de 100 años y nuestros abuelos y bisabuelos han llegado a vivir algo de esas situaciones", dijo.

Por otro lado, Vera explicó que cada restitución implica también una "reafirmación territorial" en un doble sentido como, como espacio que les pertenece desde tiempos inmemoriales y donde son largamente preexistentes al europeo, "y como personas que pertenecemos a la tierra porque según nuestra cosmovisión, no hay una separación entre seres humanos y tierra".

Los restos de 19 ancestros y ancestras que serán restituidos en octubre por una gestión conjunta con el INAI, estaban en el propio museo municipal de la localidad de Sarmiento, a la que también pertenecía el enterratorio profanado para extraerlos, pero que a fines del siglo pasado habían sido quitados de exhibición en virtud de la Ley 25517.

Las mismas comunidades ya habían protagonizado una primera restitución en 2018, cuando les fue devuelto "el hombre de yanquenao" que había sido desenterrado por arqueólogos del Cerro Yanquenao ubicado a unos 45 kilómetros de la localidad de Sarmiento y traído a la Universidad de Buenos Aires para su estudio en 1979. (Télam)