Gabriela Bruno, una mujer santafesina con discapacidad motriz que lucha por el acceso igualitario a derechos, consideró hoy que las personas con esa condición deben "hacerse cargo de sus responsabilidades", no ser disculpadas por tener una carencia y ser tratadas de igual a igual, porque "no son inferiores".

Bruno, de 43 años, nació sin una pierna, pero dice que al ser la única manera de insertarse en el mundo decidió "llevar adelante una vida gozosa, amorosa, llena de afectos" y se considera una privilegiada por "haber podido elegir de qué trabajar".

La mujer, que es psicóloga social, marcó una diferencia entre las personas con discapacidad que recibieron aliento y pudieron potenciarse, de aquellas que "han vivido sintiéndose que estaban fuera de la norma, que no merecían vivir una vida en igualdad de condiciones, sintiéndose menos que otras personas".

"Dar vuelta eso es muy difícil", consideró, y en esa línea dijo que no solo se necesita "hablarle a la sociedad, sino también a las personas con discapacidad, para que se empoderen".

"Tenemos responsabilidades y esas responsabilidades hacen que estemos en igualdad de condiciones realmente, porque si contemplo que tenés una discapacidad y por eso te disculpo, no te estoy tratando como a un par ni a un igual, ni es un trato digno", opinó.

Ese "trato digno" es el que promovió desde la Dirección Provincial de Inclusión para Personas con Discapacidad, que encabezó durante la gestión del gobernador Antonio Bonfatti (2015-2019), y hoy impulsa desde la Subdirección de Accesibilidad de Derechos para Personas con Discapacidad de la municipalidad de Santa Fe.

Trabajó en Acción Educativa, "una ONG que acompaña a jóvenes que muchas veces están en conflicto con la ley", participó de la "Mesa de la Infancia", cuando entró en vigencia la Ley de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, estudió comunicación social y obtuvo el título de psicóloga social.

Se vinculó además con la Casa de Derechos Humanos, el movimiento de inundados posterior a la crecida de 2003, formó parte del Foro de Comunicación Santafesina y fue una de las promotoras en Santa Fe del Foro Social Mundial".

"Siempre fueron recorridos y motivaciones y deseos y proyectos puestos en relación a lo colectivo", resumió Bruno, quien recién después de esas experiencias decidió formarse en discapacidad.

"No solo la vivo, sino que decidí formarme y llevarla adelante como una posición política. Me considero una mujer con discapacidad pero vivo como sujeta política de la discapacidad con todo lo que implica: llevar adelante una pedagogía de vida, mostrarle al mundo cómo es posible y cómo es necesario vivir con autonomía".

Dijo que es preciso "hacer carne la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que es como la Biblia de las personas que elegimos posicionarnos desde el modelo social, que entiende que más allá de lo que ocurra en un cuerpo, son las barreras comunicacionales, arquitectónicas, urbanísticas, actitudinales las que generan la limitación o los impedimentos para que desarrollemos tal o cual cosa".

Consideró que ha habido avances porque "quienes hoy nacen o son niños y niñas ya tienen los proyectos de educación inclusiva" que facilitará "el acceso a la educación, al mundo laboral, a los proyectos de vida independiente".

Puso como ejemplo su paso por el hospital Vera Candioti, donde aprendió a caminar y le brindaron herramientas, pero valoró también la importancia del apoyo familiar que, como en su caso, con padres con educación primaria, "facilitaron y posibilitaron" que haya podido desarrollarse.

Para Bruno, "tiene que ampliarse en garantía de derechos de los Estados, para que el acceso sea real, fundamentalmente el acceso a la educación, que es lo que posibilita el acceso al mundo laboral".

"Muchas personas adultas con discapacidad hoy tienen dificultades para acceder al mundo laboral, más allá de que haya una ley de cupo, porque no han terminado ni siquiera los estudios secundarios", remarcó.

"Con los adultos con discapacidad hay una tarea que dar, una batalla cultural. No tiene que ver solamente cómo la sociedad mira, sino cómo nos autopercibimos", opinó. (Télam)