Las drogas y las adicciones son consideradas un obstáculo para el desarrollo humano integral que afecta a toda la sociedad pero especialmente a las comunidades más pobres y excluidas, aseguraron curas villeros y miembros de Familia Grande Hogar de Cristo (FGHC) y Cáritas durante la presentación del documento "Drogas y Adicciones: un obstáculo para el Desarrollo Humano Integral. La otra pandemia".

La actividad se realizó en el marco del día internacional de la lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas que se conmemora cada 26 de junio.

Durante una conferencia virtual, en el marco de la Primera Asamblea Eclesial de América Latina y El Caribe, personalidades de la iglesia católica llamaron a accionar de manera integral frente a esta problemática, que es "una barrera importante para el desarrollo con dignidad de las personas y comunidades".

En el documento presentado se estudió cómo impactan la droga y la adicción, "uno de los dolores más grandes de nuestra Patria Grande", en la vida de las personas en contexto de exclusión.

El informe es el "fruto de la experiencia en los barrios más marginados, con los descartados de la sociedad", a partir del cual se reaviva el compromiso y las propuestas pastorales al respecto.

Para ello se relevó a más de 300 personas de 21 centros barriales que son parte de la FGHC, considerando como ejes principales a la residencia, la justicia y la salud, detallaron.

En el estudio, hallaron que el 20% de las personas "se encontraba en condiciones habitacionales precarias antes de consumir" y una vez en consumo, el número subió al 47%, de los cuales "la mitad terminó en situación de calle".

Además, relevaron que el 50% tenía "problemas con la justicia antes de iniciado el consumo", número que aumentó al 80% después, del cual "más de la mitad estuvo alguna vez privado de su libertad".

Por último, en relación a la salud, afirmaron que el consumo "duplica y hasta triplica la adquisición de HIV y tuberculosis", las lesiones "crecen un 140% y los traumatismos y amputaciones un 160%", evidenciando la necesidad de "una atención especialmente adaptada".

En este sentido, los centros barriales de la FGHC suponen una "respuesta integral", que busca "poner el eje en la persona y sus cualidades" y en el acompañamiento comunitario, entendiendo que "el consumo profundiza la desigualdad y la exclusión".

El sacerdote José María "Pepe" Di Paola, coordinador de la Comisión Nacional de Pastoral de Adicciones y Drogadependencia y presidente de la FGHC, afirmó que "un barrio puede tener asfalto y vivienda, pero si no tiene una comunidad organizada le falta lo más importante".

Además, enfatizó la necesidad de que "en cada barrio popular de nuestra América haya un centro barrial" y que se trabaje en "las 3 C", es decir, capilla, club y colegio, como red de prevención y contención.

Al respecto, el monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo (Argentina) y secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), aseguró que estos espacios "no tienen condiciones previas" sino que reciben a las personas "así como están" y que la Iglesia está "para servir y acompañar".

Por su parte, Guillermo "Willy" Torre, párroco de Cristo Obrero en el Barrio Mugica de la Ciudad de Buenos Aires, expresó que "la solidaridad, la fraternidad, la misericordia y la caridad son la base de la construcción de un tejido social que nos entrelace", que hacen frente al "sálvese quien pueda".

También participaron de la conferencia virtual Romina Santomingo y María Elena Acosta de FGHC y Beatriz Ballario de Cáritas. (Télam)