La Fundación Mundo Sano lanzó recientemente la campaña #NingúnBebéconChagas, la cual busca concientizar acerca de esta enfermedad "olvidada" y llama a la acción para trabajar en los próximos 10 años por un futuro sanitario con menos Chagas y, en particular, prevenir el contagio en los niños.

Según la OPS, el Chagas, de origen rural pero con una creciente presencia urbana, es transmitido en un 80 por ciento de modo vectorial (por las heces y la orina de varios tipos de chinches), pero también por transfusiones de sangre, contaminación de alimentos, o de madre a hijo.

No obstante, la transmisión congénita es la que más aumentó en los últimos años.

El programa "Ningún bebé con Chagas: el camino hacia nuevas generaciones libres de Chagas", que lleva adelante Mundo Sano, una fundación que trabaja para reducir el impacto de las enfermedades desatendidas, se centrará, en reducir la transmisión vertical de esta enfermedad parasitaria tropical, de la que se calcula que hay 1,12 millones de mujeres en edad fértil infectadas en América Latina y con la que cada año nacen contagiados entre 8.000 y 15.000 bebés.

La meta es lograr que los bebés nacidos con Chagas y las mujeres en edad fértil accedan al diagnóstico y tratamiento oportunamente con el fin de prevenir la transmisión materno infantil y reducir las secuelas en los infectados.

El diagnóstico y tratamiento tempranos son fundamentales para garantizar una mejor calidad de vida, tanto para las mujeres como para sus bebés.

La enfermedad se diagnostica con un simple análisis de sangre en los recién nacidos, en quienes se observa la presencia o no del parásito a partir de un microhematocrito.

En niños mayores y en los adultos se efectúan dos pruebas serológicas que, en caso de ser positivas por la presencia de anticuerpos contra el parásito, confirman la enfermedad.

La mejor forma de proteger a la población del Chagas es garantizando una vivienda digna, educación sanitaria y fumigación periódica, con control epidemiológico. (Télam)