Evitar enfoques estigmatizantes y sensacionalistas, incorporar un tratamiento con perspectiva de género y diversidad de los consumos problemáticos y desvincular la violencia del consumo, son algunas de las recomendaciones de la Sedronar y la Secretaría de Medios y Comunicación Pública para el abordaje mediático de la problemática del consumo de drogas.

"El Estado argentino promueve un abordaje a la problemática del consumo de drogas basado en un enfoque respetuoso de los derechos humanos y en el marco de la Ley de Salud Mental", indicó hoy un comunicado de ambas áreas denominado "Protocolo para Medios de Comunicación Públicos, Tratamiento de contenidos sobre consumos problemáticos".

Entre las recomendaciones se enumeran:

- Desvincular la violencia del consumo: la violencia precede al consumo de drogas.

Sobre este punto se explica que las causas de violencia (peleas callejeras, agresiones, lesiones, abusos, violaciones) "exceden a los consumos y tienen muchas veces que ver con relaciones de poder históricamente naturalizadas en nuestra sociedad".

Si bien, los efectos de los consumos desinhiben algunas conductas y facilitan que estas violencias tengan otra magnitud, se aclara que "no es el consumo el que origina la violencia".

- Incorporar un tratamiento con perspectiva de género y diversidad de los consumos problemáticos: el documento explica que "resulta imprescindible plantear una comunicación que reduzca las desigualdades de género en relación a los consumos de las mujeres y las personas LGTBI+, que interpele las prácticas y estereotipos de género en torno a los consumos, y promueva estrategias específicas de cuidado".

- Procurar coberturas no estigmatizantes: algunas frases que deberían evitarse: "la droga para los pobres es mala y para los ricos es diversión", "los jóvenes roban y matan porque están drogados", "la droga lleva a la delincuencia", "las personas (en especial los jóvenes) se drogan para robar y roban para drogarse"; o "soldaditos-narcos", "narco-travestis", "delincuentes" para referirse a personas.

- No desarrollar enfoques espectacularizantes: se recomienda evitar abordar la problemática del consumo en un show mediático a través de los distintos elementos de la cobertura, tales como imágenes, musicalización, efectos de edición, gráficos. A su vez, aconsejan abordar la temática desde una perspectiva informativa y concientizadora, evitando el sensacionalismo, el morbo y la ridiculización.

Otros puntos que resalta el protocolo son "evitar el escenario bélico y nombrar a la droga como `flagelo`", "no centrar el problema en los y las jóvenes, en particular de sectores vulnerables"; "procurar un tratamiento respetuoso de las personas".

En este punto, se aconseja hablar de las personas, "corriendo el eje de la sustancia y de sus condiciones de consumo que pueden o no ser transitorias", al tiempo que se sugiere evitar calificativos tales como "adictos", "drogadictos", "usuarios", "consumidores", "víctimas", "enfermos", "mulas".

A su vez, recomiendan "establecer criterios editoriales que no encasillen las noticias vinculadas a consumos problemáticos en las secciones de policiales o seguridad"; "comunicar en la diversidad, pluralidad de voces, con fuentes confiables y con conocimiento del tema"; "conocer las distintas modalidades de atención y tratamiento de las personas que atraviesan consumos problemáticos o adicción".

Sobre esta recomendación, se aclara que la internación "no es la única modalidad de tratamiento", por tanto, resulta primordial comunicar que existen distintas modalidades como centros y hospitales de día, dispositivos residenciales, espacios terapéuticos individuales y grupales, desintoxicación en espacios de salud, entre otros.

Respecto a la propuesta de "diferenciar a las personas que consumen (demanda) de las redes de narcotráfico (oferta)", se explica que las estrategias vinculadas a la reducción de la demanda tienen que ver con prevenir los consumos problemáticos y las adicciones, acompañar y brindar tratamiento a las personas.

Por el contrario, la reducción de la oferta se centra en hacer frente al tráfico de drogas ilegales.

"No comunicar de manera adecuada esta diferencia, genera una confusión que concibe a la seguridad como la estrategia más eficaz ante ambas dimensiones de la problemática", resalta el documento.

"Saber que el alcohol también es una droga"; "hablar de drogas y no de "la droga" y "conocer las diferencias entre abuso de drogas, consumo problemático y adicción", son otras de los puntos a tener en cuenta para el tratamiento del contenido sobre la problemática del consumo de sustancias.

El objetivo de las recomendaciones emitidas, según consta en el protocolo, se basa en centrar la comunicación mediática del abordaje de la problemática del consumo de drogas centrado "en las personas, sus trayectorias vitales y su constitución subjetiva" y diferenciar los aspectos que deben ser atendidos desde la dimensión política de construcción de lazo social y de un proyecto de vida saludable, de aquellos que deben enfocarse desde el ámbito de la seguridad".


(Télam)