Cada año se detectan 129.000 nuevos casos de cáncer en la Argentina y 60.000 personas mueren a causa de esta enfermedad, señaló la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer (Lalcec) que remarcó la importancia de la prevención y el diagnóstico temprano, en el marco de los 100 años que la institución celebrará este 22 de julio.

María Cristina Espil, presidenta de Lalcec, aseguró que “si bien es cierto que no todos los tipos de cáncer presentan síntomas en su fase temprana, es importante prestar atención a aquellos que sí lo hacen y anticiparse realizando los controles anuales correspondientes porque es la única manera de aumentar las probabilidades de supervivencia y la calidad de vida del paciente”.

Si bien existen cerca de 200 tipos de cáncer en el mundo, hay una serie de ellos que históricamente afectan a un número mayor de personas. Al menos existen seis tipos de cáncer que, detectados a tiempo, tienen un mejor pronóstico y mayor probabilidad de sobrevida como el de pulmón, próstata, piel, útero, mama y colon, dijeron desde Lalcec.

“Si bien es cierto que no todos los tipos de cáncer presentan síntomas en su fase temprana, es importante prestar atención a aquellos que sí lo hacen y anticiparse realizando los controles anuales correspondientes porque es la única manera de aumentar las probabilidades de supervivencia y la calidad de vida del paciente”.

El cáncer de pulmón requiere una tomografía de baja radiación para un grupo de riesgo específico, mientras que todos los demás tienen estudios de diagnóstico accesibles y poco invasivos que sirven para detectarlo en sus primeros estadíos, ya que muchos de estos son asintomáticos en dichas etapas.

En ciertos tipos de cáncer, como el de próstata, colon y mama, la edad es un factor determinante, por lo cual es central la realización de chequeos anuales como la mamografía a partir de los 40 años para todas las mujeres.

A partir de los 50 años, todos deben realizarse una colonoscopia y es primordial para los hombres incorporar a su chequeo el examen de tacto rectal y análisis de PSA en sangre.

Graziella Donnet, histórica voluntaria de la institución y expresidenta de Lalcec, explicó que “con la pandemia hubo un retroceso muy grande en cuanto al acceso a los chequeos correspondientes para prevenir diagnósticos avanzados de cáncer”.

Lalcec fue fundada en 1921 por Helena Larroque de Roffo, quien ya en ese entonces remarcaba que la única forma de reducir la mortalidad de los pacientes oncológicos es la detección temprana.

Helena estudió medicina y trabajaba a la par de su marido, el doctor Ángel Roffo, cuando registró uno de los conflictos que se presentaban en los pacientes con cáncer que llegaban al centro de salud: en la mayoría de ellos, cuando se presentaba el diagnóstico ya era tarde.

“Eran un equipo de voluntarios que querían lograr que la gente hablara sobre cáncer, sobre los síntomas, las formas de prevenir, perder el miedo a nombrarlo; hoy podemos decir que fue ella quien logró instalar la palabra prevención en boca de todos”, agregó Donnet.

A lo largo de un siglo, los integrantes de Lalcec encontraron distintas maneras de funcionar como puente entre las demandas de la sociedad y las respuestas del Estado.

Lalcec dio respuestas concretas en el acceso a la salud, como el mamógrafo móvil, que desde 1999 ofrece mamografías gratuitas a mujeres en edad de riesgo y sin cobertura médica de cada rincón del país, o bien la iniciativa “Chau Pucho”, un equipo que empezó de la mano de un grupo de personas que estaban convencidas de que dejar de fumar es la forma más efectiva de prevenir y evitar el cáncer de pulmón.

Espil detalló que “en todas las campañas la clave es el seguimiento”, y añadió que “si vos tirás la bomba y escondés la mano, el diagnóstico no tiene sentido”.

“Nos adaptamos a las épocas y a los cambios científicos que ha habido, y no nos cansamos de trabajar porque vemos los buenos resultados que tenemos”, concluyó. (Télam)