El balance de la primera jornada de clases presenciales en algunos niveles de la ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Santiago del Estero y Jujuy, no fue tan positivo como aseguró el ministro nacional de Educación, Nicolás Trotta.

Protocolo difícil de cumplir, demoras y confusiones, fueron algunas de las problemáticas que manifestaron este miércoles los miembros de las comunidades educativas.

Más de un millón de alumnos volvieron a las escuelas bonaerenses para recuperar contenidos, antes del inicio formal en marzo, y unos 600 mil tuvieron su primer día de clases en 2.100 instituciones de la Ciudad de Buenos Aires.

La Unión de Trabajadores de la Educación (UTE) denunció que algunos colegios porteños fueron obligadas a abrir sus puertas pese a registrar casos positivos de coronavirus entre sus docentes.

“También hubo casos de escuelas que no abrieron porque no llegaron los insumos. En otros casos, sobre todo en la zona sur de la Ciudad, hubo pocos chicos porque los papás tienen miedo. En zonas como Parque Patricios, Soldati o Lugano las burbujas eran de tres o cuatro chicos”, explicaron desde el gremio.

Los protocolos en el horario de ingreso fueron difíciles de cumplir. Según explicó la mamá de un alumno del Normal 7, la vicedirectora salió a decir “que faltaban cosas que habían dicho que iban a mandar desde el ministerio, que había espacios sucios y que faltaba personal de limpieza”.

Como la entrada debía hacerse de manera escalonada, al retrasarse el primer ingreso, los demás cursos se agruparon en la entrada, y el protocolo de distanciamiento “ya no se pudo cumplir”.

En algunos establecimientos, hasta hubo “amenazas de retirar las vacantes para los padres que no envían a los chicos al colegio”.

Desde la UTE cuestionaron las afirmaciones de la ministra de Educación de la Ciudad, Soledad Acuña, quien afirmó que la presencialidad en el primer día de vuelta a clases en el distrito había sido del 90 por ciento. “En el nivel inicial no fue así. Hubo sectores donde los padres deciden no mandar a los chicos”, afirmaron.

Por su parte, referentes de la organización Vacantes para Todxs y Familias por el Retorno Seguro, manifestaron su preocupación por que el lunes 22 volverán a clases todos los niveles educativos y pronostican “una catástrofe sanitaria y pedagógica”.

Lamentaron que no se garanticen, como una alternativa, las clases virtuales; y exigieron al gobierno “respetar el semáforo epidemiológico, que se garanticen los insumos, se incorporen más docentes y auxiliares, y se  planifique el transporte escolar”