La Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) colaboró en el descubrimiento de uno de los últimos titanosaurios en el desierto de Atacama, Chile, informó hoy la casa de altos estudios.

La investigación, de la que participó Bernardo González Riga, director del Laboratorio y Museo de Dinosaurios de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UNCuyo e Investigador del Conicet, es producto de un trabajo colaborativo entre paleontólogos latinoamericanos.

En el desierto de Atacama, en el norte de Chile, fueron hallados huesos fósiles de un nuevo dinosaurio herbívoro que ha sido denominado Arackar licanantay. Su nombre significa “osamentas atacameñas” en Kunza (lengua del pueblo originario de la región). Su estudio fue publicado en la revista Cretaceous Research.

Bernardo González Riga, paleontólogo argentino especialista en dinosaurios saurópodos, fue invitado por David Rubilar-Rogers a participar del estudio de esta nueva especie, en un trabajo colaborativo entre paleontólogos latinoamericanos, junto a Alexander O. Vargas, Sergio Soto-Acuña, Jhonatan Alarcón-Muñoz, José Iriarte-Díaz, Carlos Arévalo, y Carolina S. Gutstein.

González Riga durante su carrera ha dado nombre a 10 nuevas especies de saurópodos en América del Sur, incluyendo el reconocimiento del clado Colossosauria, el cual agrupa a la mayoría de las formas gigantes dentro de los titanosaurios.

Los titanonosaurios (del griego “saurios titanes”) constituyen un diverso grupo de herbívoros de largo cuello, cabeza pequeña y cuerpo voluminoso. La mayoría de ellos fueron animales grandes, pero algunos fueron “gigantes entre gigantes” alcanzando 60 a 70 toneladas de peso, es decir como diez Tyrannosaurus rex.

Este descomunal tamaño nunca fue alcanzado por otro animal terrestre en toda la historia de la Tierra, lo que es un hecho científico de gran interés evolutivo. Tal es el caso de Argentinosaurus y Patagotitan procedente de la Patagonia, y Notocolossus descubierto por González Riga y equipo, en la provincia de Mendoza.

Arackar es el segundo titanosaurio descubierto en Chile y brinda información muy importante para comprender mejor la evolución de este grupo. Vivió a fines del Cretácico, y el ejemplar hallado habría tenido un largo de 6,2 metros. Del ejemplar se han recuperados diferentes vértebras cervicales y dorsales, y huesos de las extremidades.

Los primeros huesos fósiles fueron hallados en la década del 90 por el geólogo Carlos Arévalo del Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile. Posteriormente el paleontólogo David Rubilar-Rogers, del Museo Nacional de Historia Natural, lideró su estudio incluyendo varias expediciones en las que hallaron nuevos materiales fósiles. (Télam)