"La medicina social no es 'para pobres', la medicina por esencia es social, pero se distorsionó porque se la llevó al paradigma de la fábrica y pasó a ser una mercancía", dijo a Télam Hugo Spinelli, doctor y director del Instituto de Salud Colectiva de la Universidad Nacional de Lanús.

El investigador define a la salud como un hecho social que está en relación con las condiciones y el modo de vida de las personas, tales como el acceso que tienen a la vivienda, al trabajo, la educación, la nutrición, entre otras cuestiones fundamentales; y señala que la medicina social incorpora esta dimensión más allá de lo biológico.

Por ejemplo, agregó Spinelli, "en la pandemia, desencadenada por un elemento biológico, los contagios muchas veces se dieron porque no había condiciones básicas como agua para lavarse las manos o una casa que permita hacer el aislamiento correspondiente".

En este sentido, destacó la figura de Ramón Carrillo, el primero en ejercer el cargo de ministro de Salud de la Nación, que "continuamente asociaba la política social a la medicina, no veía la biología, veía la casa, el agua, la cloaca, la escuela, la nutrición".

A su vez, advirtió que, a partir del surgimiento de la tecnología médica luego de la Segunda Guerra Mundial, "se terminan distorsionando todos los procesos relacionales que hacen a la atención", porque la medicina "ha tomado el modelo industrial, se hace un trabajo en serie, y entre el profesional y el usuario aparece la tecnología mediando, lo cual rompe todo vínculo, cosifica, y se pierde la palabra, que es fundamental en el acto de cura".

Paralelamente, Spinelli señala diferencias entre el término "salud colectiva" y "medicina social", ya que el concepto "salud" incluye a otras profesiones sanitarias además de médicos y a la población.

Para finalizar, destacó la figura de Carlos Alvarado, médico jujeño que, en 1959, fue designado Jefe de la Sección Erradicación de la Malaria de la Organización Mundial de la Salud, y quien implementó en el norte del país un modelo sanitario de visita domiciliaria con agentes sanitarios que iban a esos lugares donde la medicina no llegaba, y que "genera un sistema muy barato de alto impacto, replicado por Salta y Neuquén".

El modelo de un médico con base territorial, con presencia de agentes sanitarios y visita domiciliaria es científicamente incuestionable para Spinelli, que recomienda descentralizar el primer nivel de atención en centros de salud desarrollados y, a través de un trato más cercano en el vínculo profesional-paciente, mejorar la calidad de la atención. (Télam)