La introducción de peces no autóctonos en los ecosistemas de agua dulce en Argentina provoca una "pérdida de biodiversidad global", señaló hoy el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y agregó que las especies invasoras "afectan la economía y producen impactos ecológicos severos", aseguró Luis Espínola, integrante del equipo de investigación.

El estudio, resultado de la labor de investigadores nacionales y extranjeros, fue publicado en la revista Biological Invasion y analizó el registro de especies entre 1908 y 2020, focalizando en su distribución geográfica.

Espínola, integrante del Laboratorio de Hidroecología del Instituto Nacional de Limnología (Inali) señaló que los procesos de los últimos años "aumentan el movimiento de especies y con ello la expansión de peces no nativos, lo que redunda en fenómenos de invasión".

Este hecho cuenta con dos características, por un lado, las especies introducidas generan una "pérdida de biodiversidad global", y por otro, las medidas de bioseguridad -tanto nacionales como internacionales- "resultan insuficientes para regular el transporte de especies no autónomas", aseveró Espínola.

A su vez, el investigador sostuvo que los procesos de invasión son complejos y dependen de las características de las especies y del entorno, y que cuando ambas características "se correlacionan positivamente, la posibilidad de que una especie no nativa se establezca aumenta considerablemente y se incrementa el riesgo cierto de que su propague en toda la región".

En tanto, si bien los sistemas de agua dulce tienen niveles de biodiversidad altos, también son los más amenazados por los impactos humanos, lo que aumenta la susceptibilidad a invasiones biológicas y la propagación de especies no autóctonas.

Pese al conocimiento científico sobre los daños ecológicos que causa la introducción de peces no nativos en ambientes de agua dulce, Espínola explicó que "se trata de una práctica que sigue vigente a nivel mundial, aún a sabiendas de que los peces invasores afectan la economía y producen impactos ecológicos severos".

Entre sus consecuencias se encuentra la "estructuración de comunidades nativas, modificaciones en condiciones de hábitat natural y homogeneización biótica".

Respecto al origen geográfico de las especies, el estudio arrojó que un 45% procede de América del Norte, otro 42,55% de Asia, 15% de Europa, 15% de Brasil y Uruguay, un 10% de África y el 7,5% restante de América Central.

Asimismo, el investigador señaló que el amplio rango latitudinal de la Argentina junto al cambio climático "genera un contexto vulnerable", para la invasión de nuevas especies.

El estudio reveló, además, que la introducción de peces no nativos en el país se incrementó en las últimas décadas, motivo por el que Espínola afirmó que es "fundamental elaborar planes de gestión" que permitan detectar tempranamente las especies no autóctonas y atacar su potencial propagación.

Finalmente, el investigador concluyó que la introducciones de especies no nativas "es la segunda causa de extinción", y con el tiempo impactan en las economías de subsistencia de las poblaciones ribereñas locales. (Télam)