La Iglesia católica se solidarizó hoy con los pueblos originarios de Punta Querandí, en la localidad bonaerense de Tigre, tras los agravios que les profirió una monja durante una ceremonia indígena.

La monja, quien permanece atrincherada en una construcción dentro de los límites de Querandí -un territorio restituido a los pueblos originarios por el Municipio de Tigre-, atacó verbalmente a integrantes de la comunidad durante una ceremonia de sahumado, a quienes trató de "indios truchos y usurpadores", según denuncias de los agredidos.

Al tomar conocimiento de lo acontecido, el padre Máximo Jurcinovic, vocero de monseñor Oscar Vicente Ojea y del Obispado de San Isidro, se contactó y solidarizó con la comunidad originaria de Punta Querandí y afirmó que la monja "no pertenece" a su diócesis.

El padre se puso “a disposición para conversar" y manifestó que "es esencial el respeto a la diversidad de credos y de ritos”.

Según voceros de Querandí, la mujer religiosa pertenecería a la diócesis de Zárate-Campana, que "aún no se ha pronunciado públicamente", y al Instituto Verbo Encarnado, "un sector de la ultraderecha católica".

Esta comunidad indígena -conformada desde 2004- es un territorio comunitario, sagrado y educativo ubicado en el límite entre Tigre y Escobar, e integrado por personas de distintos pueblos originarios, donde se conservan restos arqueológicos indígenas de miles de años de antigüedad.

Santiago Chara, del Consejo de Ancianos de Punta Querandí y miembro del Pueblo Qom, aseguró en diálogo con Télam que se encontraban haciendo "una ceremonia de limpieza espiritual" cuando, al pasar por la construcción de la mujer, ésta "salió enojada a decir que lo que estábamos haciendo no está bien" y que se trataba de "un ritual pagano", que no tenía lugar en un "espacio religioso".

La comunidad de Punta Querandí atravesó desde 2004 varios años de "lucha por el derecho a que se reconozcan las tierras", haciendo frente a "reiteradas situaciones violentas de ataques y amenazas" por parte de la empresa constructora de barrios privados Eidico, a través de una de sus entidades denominada San Atanasio, que les inició un juicio de desalojo en 2017, relató Chara.

Sin embargo, en 2019 la empresa cedió al Municipio de Tigre los papeles en los que estaban registrados como titulares, desprendiéndose del inmueble y "dando fin al conflicto", expresó.

A partir de este hecho, en noviembre de 2020, el gobierno de Tigre firmó un convenio de propiedad comunitaria con la comunidad de Querandí, que supuso un compromiso de transferir esas tierras, que "aún está en trámite".

"Pensamos que una vez firmado el convenio con el municipio, se iba a ir esta mujer religiosa, pero todavía sigue y continúa provocando situaciones tensas", que ya se habían reiterado tanto antes como después del juicio con la empresa, aseguraron desde la comunidad.

"A veces, cuando estamos trabajando cerca de su construcción, nos increpa y nos acusa de ladrones, invasores e indios truchos, desvalorizando lo que es Punta Querandí", agregaron.

Estos ataques "no son casuales" ya que esta mujer "tiene relación con el empresario Jorge O’Reilly, dueño de Eidico", a quien siempre se lo relacionó "con el mundo católico y el Opus Dei", y quedó "demostrado en la participación de la monja como testigo durante el juicio por desalojo", expresaron.

La mujer aún permanece atrincherada en la construcción que se encuentra en una de las esquinas del "territorio ganado de Punta Querandí", y el Municipio de la localidad "ya está informado y accionando para que se solucione", concluyó. (Télam)