Una investigación realizada por miembros del Conicet en Salta demostró que la concentración viral detectada en las aguas residuales sigue la forma de la curva epidemiológica, e incluso a veces se anticipa a los picos de casos de coronavirus.

“Lo que pudimos observar es que, en las aguas residuales, la concentración viral detectada a lo largo del monitoreo en todos los puntos sigue la forma de la curva epidemiológica, e incluso a veces se anticipa al pico de casos de la enfermedad”, dijo la doctora en ingeniería con orientación en Biotecnología, Verónica Rajal, de la Universidad Nacional de Salta (UNSa).

En este sentido, consideró que “puede ser una herramienta de mucha utilidad para la determinación de la concentración viral de los puntos calientes y para poder estimar la cantidad de asintomáticos que hay”.

La investigadora presentó hoy, ante el ministro de Salud de Salta, Juan José Esteban; el presidente del Comité Operativo de Emergencia (COE), Francisco Aguilar; el secretario general de la Gobernación, Matías Posadas, y otras autoridades, los primeros resultados del proyecto de Determinación de SARS-CoV-2 en aguas superficiales y residuales de Salta - Evaluación Cuantitativa del Riesgo Microbiológico”.

Rajal, que dirige la investigación, explicó que en julio comenzó el levantamiento de muestras de aguas superficiales en los ríos de La Caldera y Mojotoro y Arenales, mientras que, en aguas cloacales, se estudiaron Salvador Mazza y 13 puntos diferentes de la Capital y el municipio de Cerrillos.

“Como hacemos la detección a través de PCR en tiempo real, que es el método que se utiliza también para el diagnóstico clínico, esta información se basa en determinar si está o no como información el material genético del virus”, indicó.

De esta manera, explicó que el estudio “no nos permite decir si el virus está en un estado infectivo o no. No podemos decir si representa un riesgo o no para la población que se exponga, por entrar en contacto con esas aguas”.

“Sin embargo, es importante resaltar que, en el caso de las aguas residuales, si bien el virus que se excreta a través de la materia fecal puede ser infectivo, cuando el efluente de los inodoros se mezcla con los del lavado de manos, de higiene personal y del lavado de platos en las cocinas, que tienen muchos detergentes, esos agentes químicos disuelven la envoltura del virus, dejándolo en forma inactiva”, detalló.

Por ello, la especialista señaló que “ningún grupo de investigación, hasta la fecha, ha podido, a pesar de haberlo intentado, demostrar o aislar el virus infectivo en las aguas residuales, que en general son las causas de contaminación de los ríos”.

“Desde ese punto de vista, en principio pareciera que no representan un riesgo para la población”, dijo Rajal.

En tanto, Aguilar destacó la importancia de la herramienta porque puede ser “una medida que sirva para alertar al sistema sanitario provincial para la diagramación y el establecimiento de políticas específicas y sectorizadas”.

Por su parte, Esteban adelantó que solicitará a la compañía Aguas el Norte las autorizaciones pertinentes para que el estudio se pueda replicar en los municipios del interior.

La investigación se desarrolla en el marco de la convocatoria nacional de Propuestas para la Mitigación y Control de los efectos de la pandemia, y las tomas de las muestras se realizan cada jueves, hasta fin de año, en varios puntos de la red de cloacas de Salta Capital.

Estas muestras son analizadas en el laboratorio de agua y suelos del Instituto de Investigaciones para la Industria Química (Iniqui), dependiente del Conicet, en la UNSa.

La importancia de esta investigación radica en que se ha detectado en otros países la presencia SARS-CoV-2 en líquidos cloacales, ya que el virus puede ser eliminado en las heces de pacientes sintomáticos y asintomáticos de coronavirus.

De allí el interés por determinar cuál es la carga viral que queda en las aguas. (Télam)