El doctor Bernardo Houssay, premio Nobel de Medicina, de cuyo fallecimiento se cumplen mañana 50 años, desarrolló una escuela científica en el país en el área de la fisiología, que la consideraba la base de la medicina, y su visión perdura hasta el día de hoy con "la investigación en el seno de la universidad y la experimentación", aseguró el doctor Mario Gustavo Murer, director del Instituto de Fisiología y Biofísica Bernardo Houssay (Ifibio) y profesor titular de la Universidad de Buenos Aires.

Houssay fue reconocido por incorporar técnicas precisas para la aplicación del método científico en nuestro país, lo que significó una novedad para el siglo XX y permitió que su reputación se extendiera por todo el mundo.

En 1919, cuando fue nombrado profesor titular de Fisiología de la Facultad de Medicina de la UBA, renunció a sus otros cargos para convertirse en el primer profesor con dedicación exclusiva y en la conferencia inaugural de la cátedra de 1920 postuló que "las únicas reformas de fondo que deben hacerse son las citadas, vale decir; dedicación exclusiva al profesorado, buenos trabajos prácticos, rica dotación de instrumental, mayor número de instructores o jefes de trabajo, mejor remuneración para el personal".

También Houssay participó de la creación del Instituto de Fisiología de la Facultad de Medicina, del que fue nombrado su director, y pronto se convirtió en un centro científico de calidad internacional.

Sus enseñanzas en el Instituto provocaron una transformación en la clínica médica que pasó de enfocarse en la enfermedad a la fisiología, disciplina que "aborda el funcionamiento de nuestros tejidos, órganos y sistemas, fenómenos en principio normales", explicó a Télam el doctor Murer, profesor titular de la cátedra que ocupó históricamente Houssay, pero que hoy recibe el nombre de "Fisiología y Biofísica".

"Es muy diferente el contexto ahora, pero es la disciplina que él impulsó en la facultad, tanto en docencia como en investigación", indicó el investigador principal del Conicet.

Houssay fue autor de más de 500 trabajos científicos y varios libros, entre los que se destaca "Fisiología humana", publicado en 1945, que contribuyó a la formación de muchas generaciones de médicos.

"Lo interesante es que haya habido un libro de fisiología que haya sido escrito por referentes locales y se haya mantenido", aseguró Murer y explicó que hoy los libros de Houssay tienen "un interés desde una perspectiva del estudio histórico de la fisiología y la evolución del conocimiento en la disciplina".

"Cuando dictamos la asignatura hay algunas clases en las que se hace referencia todavía a conceptos de él", apuntó el investigador y señaló que es citado "cada vez que podemos".

Para Murer, en la cátedra se mantiene la impronta de Houssay a través de "una visión que incorpora la investigación y la experiencia científica en la enseñanza, que no es algo común".

Asimismo, el Instituto de Fisiología, desarticulado tras la última dictadura militar, ha sido recreado en 2013 bajo el nombre de Instituto de Fisiología y Biofísica Bernardo Houssay (Ifibio), y se caracteriza por ser uno de los institutos con la planta de investigadores más jóvenes del país. (Télam)