Un tribunal de Marsella (sur de Francia) comenzó a juzgar hoy a 25 personas por el suministro a mataderos de España, Francia e Italia de caballos que habían sido utilizados previamente por el laboratorio de la multinacional farmacéutica Sanofi-Pasteur para fabricar sueros, y cuya carne estaba prohibida para el consumo humano.

Durante tres semanas, vendedores de ganado, mayoristas y veterinarios deberán responder de las acusaciones de engaño sobre la calidad sustancial de un producto y falsificación de un documento administrativo, entre otros, en este caso abierto en 2012, informó la agencia AFP.

La investigación, abierta en base a una carta anónima, demostró que los caballos del laboratorio granja de Sanofi-Pasteur en Alba-la-Romaine (sureste) acabaron en mataderos de Francia e incluso en Verona (norte de Italia) y Barcelona (noreste de España).

Uno de los principales sospechosos es Patrick Rochette, un mayorista de carne francés que suministraba a unos veinte carniceros en el sur de Francia y recuperaba los caballos de la compañía Equid'Aniel, dirigida por el agricultor Fabrice Daniel.

Este último vendía a Sanofi-Pasteur por 1.070 dólares los ejemplares retirados de las carreras de caballos, que servían para fabricar sueros antirrábicos, antitetánicos y antivenenos.

Tras su explotación para la fabricación de estos compuestos, Daniel recuperaba los caballos al precio de 10,7 dólares por equino, los que, finalmente, terminaban en las carnicerías, ya que, en las siguientes transacciones, se suprimía de sus documentos de identificación la mención "équidos retirados definitivamente del sacrificio para consumo humano".

De los 185 caballos retirados por Sanofi, cuyo rastro siguieron los investigadores, 80 se cedieron a Rochette, por entre 320 y 860 euros por cabeza.

Dos individuo españoles, vinculados al mayorista francés, habrían facilitado el sacrificio en España de los caballos que no podían ser sacrificados en Francia por irregularidades en sus documentos de identificación.

Según los investigadores, los animales presentaban grandes ganglios y quistes a nivel del cuello a causa de las repetidas inyecciones recibidas.

Sin embargo, también se informó que un peritaje determinó una "importante ausencia de riesgos toxicológicos" para los consumidores.

A pesar de ello, la justicia deberá decidir sobre este caso. (Télam)