La tabacalera British American Tobacco Argentina (ex Nobleza Piccardo) deberá pagarle 5 millones de pesos a un hombre que se infartó después de fumar durante 33 años. Se trata de una indemnización luego de que un abogado demostrara que la obstrucción en el corazón se debió a la cantidad de cigarrillos que fumó la víctima en ese periodo.

En su resolución, el juez civil de primera instancia Fernando Cesari manifestó: “No solo nos encontramos frente a una víctima que ha sufrido un daño indemnizable, sino a un dañador que reconoce expresamente que los productos que comercializa resultan nocivos para la salud de los usuarios”.

Por su parte, la empresa demandada solicitó que se rechace la causa al considerar que la industria del tabaco realiza una actividad lícita y regulada por el Estado.

British American Tobacco también esgrimió que el hombre que sufrió un infarto tomó la decisión libre y voluntaria de fumar, conociendo los riesgos que eso implicaba para su salud.

Sin embargo, el magistrado advirtió que el caso debe resolverse bajo la ley 24.240 de Defensa del Consumidor, que en su artículo 40 establece que “si el daño al consumidor resulta del vicio o defecto de la cosa o de la prestación del servicio, responderá el productor, el fabricante, el importador, el distribuidor, el proveedor, el vendedor y quien haya puesto su marca en la cosa o servicio”.

Baldasarre “se encontraba sumido en una verdadera adicción”

La adicción de Hugo Baldassare, ex profesor de Educación Física, comenzó a sus 13 años de edad. Llegó a fumar 35 cigarrillos diarios de la línea Parisiennes. En marzo de 2013, sufrió un infarto de miocardio que le provocó una incapacidad permanente del 30% de su corazón.

Le colocaron dos stent y tuvo que abandonar su emprendimiento de alquiler de máquinas de café debido al esfuerzo físico que le significaba. Recién ahí, tomó la decisión de abandonar “el pucho”.

El hombre de 54 años de edad, explicó que en la época en que comenzó a fumar, las tabacaleras asociaban el fumar con una “imagen moderna, agradable y saludable del género masculino”.

Cuando se incorporó a los paquetes de cigarrillos la leyenda “Fumar es perjudicial para la salud”, Baldasarre “se encontraba sumido en una verdadera adicción que es la única explicación posible al hecho de que personas libres, y de conocimientos medios, consuman un producto que ciertamente puede llevar a graves padecimientos o incluso a la muerte”.

Así lo definió el juez que atribuyó la responsabilidad a la tabacalera citando un informe de la perito médica oficial, Nora Gómez, quien determinó que “más del 90% de todas las muertes por enfermedades de obstrucción pulmonar crónica son atribuibles al hábito de fumar”