El Juzgado de Menores Nº 3 de Corrientes ordenó al padre y la madre de un adolescente que se autopercibe varón respetar su identidad de género, determino que debían hacer un tratamiento psicológico y otorgó la guarda a su abuela.

Un informe del Poder Judicial difundido hoy afirma que el joven atravesaba una “grave situación de vulnerabilidad y riesgo” y que su situación llegó a conocimiento de la dependencia judicial por derivación del departamento de Medicina Familiar de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE).

“En ese documento, que ingresó al Juzgado de Menores Nº 3, se relataban los graves hechos de vulnerabilidad del que habría sido objeto por parte de ambos progenitores solicitando la inmediata intervención a fin de que se arbitren medidas en su resguardo”, señala el escrito .

Agrega además que “la descripción remitida a los estrados judiciales detallaba los sentimientos de desazón y desesperanza del adolescente, inmerso en un profundo estado depresivo”.

Debido a esto, la jueza Pierina Ramírez adoptó con urgencia medidas para indagar la idoneidad de del padre y la madre para ejercer de forma diligente y responsable los roles materno parentales y averiguó la capacidad de la familia ampliada para ejercer provisoriamente su cuidado.

La jueza determinó que “ninguno de los progenitores ha podido identificar los factores de riesgo que rodean al hijo, la ideación suicida y autolesiva, sentimientos de desesperanza (…) que fueron detallados en los concluyentes informes psicológicos y psiquiátricos”.

Entendió que para el adolescente de 14 años “el contexto que lo rodeaba era desolador” y que era sujeto de “una protección especial por hallarse en una situación de vulnerabilidad profunda”.

La magistrada resolvió “conceder la guarda judicial a la abuela paterna y dispuso controles socio ambientales mensuales durante seis meses para constatar el cuidado y contención que recibe”, remarca la información judicial.

Y agrega que también fijó un régimen de comunicación amplio con su mamá y su papá, y les impuso la obligación de asistencia psicológica.

Finalmente, se destaca que Ramírez informó al adolescente que “tenía derecho a desarrollar su propio plan de vida conforme sus propias convicciones y decisiones, y que debía garantizársele el instrumento que acreditaba su identidad autopercibida, respetando para ello el nombre de pila y el género con el que se siente identificado”. (Télam)