Procedentes de geografías diversas y en algunos casos lejanas, a Jazmín, Susana, Natalí las une una coordenada común: sus largas horas en el servicio de Hemato Oncología del Hospital Garrahan acompañando -siendo parte fundamental de- los tratamientos de sus hijos. Télam tomó contacto con ellas para adentrarse en sus historias.

Naomi Pereyra (15), nacida en la ciudad entrerriana de Paraná fue diagnosticada con linfoma anaplásico de células grandes y, su madre Susana Ramirez (44) asegura a Télam en el sector de internación: "No la pensé dos veces, me vine".

"Lo primero que tuvimos fue miedo -agrega-, pero el servicio acá es muy bueno, nada que ver a la provincia que se demoran en entregar los estudios, acá nos asombramos porque nos atendieron rápido, en tres días le hicieron todos los estudios, la vieron todos los especialistas, ahora está haciendo quimio de cinco días, son seis bloques y ya va por la cuarta. Vamos bien".

"Tuve que dejar de trabajar en servicio doméstico para acompañarla a ella, pero la señora para la que trabajo me gira plata por semana así que con eso y rifas que hace mi hija que vive acá y la pensión por ser madre de siete hijos nos mantenemos", cuenta la mujer.

En tanto sobre el alojamiento, la madre señaló que les prestaron uno pero "no cubre con las condiciones que ella tiene que tener" porque -explica- en estas patologías "es importante la higiene y hay lugares que tienen hasta baños compartidos, ellos no pueden tener eso".


"El hospital es una maravilla, yo había pasado por muchos hospitales que no te daban respuestas e incluso te trataban de mala manera. Acá fue todo muy detallado, se atendió como una urgencia, fue muy rápido todo", destaca la madre del paciente Isaías Franco de 3 años y 10 meses, Jazmín Guzmán (23) diagnosticado en septiembre de 2022 con leucemia linfoblástica aguda.

Isaías no puede movilizarse en transporte público ni ir al jardín por los riesgos de infecciones.

"Isaías entró muy mal y ahora corre, salta, canta, pelea por la medicación, pero tuvo un cambio radical, estamos entrando en la tercera etapa de tratamiento, está recibiendo las quimios de cuatro días con internación. Todo es de diez", resalta Guzmán, quien reside en la localidad bonaerense de Laferrere y recomienda a otras personas que atraviesan una situación similar "mucha paciencia y tranquilidad" porque "es un camino largo y ellos necesitan vernos bien para estar bien".

Martina Ruiz, una bebé de 1 año y nueve meses oriunda de la zona del Dique Los Molinos, ubicado a 60 km de la capital cordobesa, fue diagnosticada con retinoblastoma, una patología por la que se forman células malignas en los tejidos de la retina, por la cual la tuvieron que operar y "le enuclearon los ojitos" el pasado noviembre.

"Evoluciona bien al tratamiento, una vez que ella termine la quimio nos iríamos con ella curada", cuenta a Télam su madre, Natalí Medina (36), quien la sostiene todo el tiempo posible en brazos y la estimula con sonidos para entretenerla con paciencia y entrega absoluta.

A Martina "le gusta todo lo que suena como el sonajero o la música, porque no ve", agrega.

En la actualidad la niña afronta el tratamiento de quimioterapia.

"Acá me quedo en un hotel que tengo que pagar yo, es muy costoso todo", explica. Ella y su marido Luis Ruiz, remisero de profesión, tuvieron que "dejar todo para venir".

La familia no cuenta con obra social ni prepaga. "Si no la traíamos acá no podríamos haber hecho nada", afirman.

"En el Garrahan le salvaron la vida", resume emocionada la madre, y resalta: "Estoy agradecida con todos los médicos. Lo que hice fue confiar en ellos, cuando llegué no sabía ni siquiera cómo llegar al hospital, tenía muchas dudas, pero ellos te explican todo una y mil veces". (Télam)