Por Ing. Federico Catinello, Ingeniero en Sistemas de Información en UTN FRBA, docente de la Lic. en Administración y Sistemas del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA).


A partir de la polémica causada desde el anuncio por parte de WhatsApp sobre las modificaciones de las condiciones de su servicio, millones de usuarios abandonaron la red. Optaron por Telegram, entre otras opciones, aunque en gran medida lo hicieron desconociendo los detalles de la aplicación elegida.

Telegram Messenger es un servicio de mensajería instantánea que permite interconectar gente, pudiendo generar así lo que hoy conocemos como una red social. Los usuarios pueden intercambiar mensajes con diferentes formatos: imágenes, videos, audios, emojis, texto, entre otros.

Desde que surgió en 2013, busca ser una alternativa competitiva a WhatsApp, proponiendo por ejemplo mensajes cifrados de extremo a extremo, un condimento novedoso en ese rubro. Eso generó una primera ola de adopción.

Más recientemente, dadas las actualizaciones en la política de seguridad de WhatsApp que ocasionaron confusión y preocupación en muchos usuarios (ya que están en implicancia sus datos y como se comparten/procesan), Telegram tuvo un aumento sustancial de 25 millones de usuarios en 72 horas, lo que marcó un récord en el mercado. Sin embargo, también abrió el juego a nuevas aplicaciones de mensajería, como es el caso de Signal, hoy de las más descargadas en múltiples países.

Telegram ofrece algunas funciones diferenciales: un límite mayor de miembros para chats grupales; chats o conversaciones efímeras, las cuales desaparecen luego de un tiempo configurable; poder crear stickers personalizados; la integración con bots, pensados para facilitar y automatizar la ejecución de tareas; y la posibilidad de crear canales, personalización de la aplicación más allá de los colores que trae por defecto.

En contrapartida, la gran desventaja está en que no incorpora videollamadas, funcionalidad muy utilizada y valorada por los usuarios, dado que, en muchas situaciones, agiliza la comunicación y no resulta tan costosa como las llamadas tradicionales de línea telefónica. Por el contrario, Telegram ofrece mensajes de video, una funcionalidad similar pero muy limitada.

Además, WhatsApp cuenta con un sistema para hacer copias de seguridad de tus conversaciones en la nube, utilizando Google Drive en Android e iCloud en iOS. Mientras que Telegram utiliza su propia nube para no perder mensajes, o conversaciones con uno mismo, una estrategia un tanto rudimentaria.

Ahora bien, en cuestiones referentes a seguridad, ambas aplicaciones ofrecen características similares, lo que hace muy difícil afirmar que una es más segura que la otra sin conocer detalles intrínsecos, que el usuario promedio ignora o desconoce.

Por otra parte, los dos servicios ofrecen verificación de dos pasos para la autenticación de usuarios y cifrado extremo a extremo de mensajes. Y de igual manera permiten definir copias de seguridad, aunque WhatsApp tiene un esquema más robusto. Esta última es, quizás, una de las ligeras diferencias en lo que respecta a seguridad.

Sea como fuere, el usuario debe saber que las condiciones, prestaciones e, inclusive, las soluciones que ofrecen hoy las aplicaciones, cualquiera de ellas, son dinámicas.

(Télam)