Un joven de 29 años viajó a Miami y al regresar a Buenos Aires, la Dirección Nacional de Migraciones notó –por el mecanismo de cámaras térmicas del Aeropuerto Internacional de Ezeiza- que su temperatura corporal era mayor a 37,5 °C.

Tras ello, lo apartaron para dejarlo en observación y, luego de someterlo a un test, vieron que tenía COVID-19.

El joven afirmó que se había hecho un examen de PCR previo a regresar al país que le dio positivo de COVID-19. Pero, para poder viajar, optó por reemplazarlo por un certificado médico que indicaba que no tenía síntomas relacionados a esta enfermedad.

Con dicha actitud, comprometió a los 259 pasajeros más los doce tripulantes que volaron junto a él.

Ahora, el Juzgado Federal a cargo de Federico Villena ordenó prisión preventiva. Se lo acusa de violación del artículo 202 del Código Penal.

Por lo pronto, se lo aisló en un hotel de la Ciudad y tiene custodia policial. A su vez, la Dirección Nacional de Migraciones sancionará a la aerolínea por haberlo admitido sin un test de PCR tal como lo indica el protocolo nacional