Un indicador de la viscosidad del magma del interior de un volcán puede ser evaluada antes de una erupción, y los investigadores afirmaron que esto podría ayudar a comprender los posibles patrones de futuras erupciones.

Las propiedades del magma del interior del volcán afecta a cómo se desarrollará una erupción. En particular, la viscosidad de esta roca fundida es un factor importante que influye en lo peligrosa que puede ser una erupción para las poblaciones cercanas.

La erupción de 2018 del volcán Kilauea, en Hawái, proporcionó a los científicos una oportunidad sin precedentes para identificar nuevos factores que podrían ayudar a predecir el potencial de peligro de futuras erupciones.

Los magmas muy viscosos se relacionan con explosiones más potentes porque pueden bloquear la salida de gases a través de los respiraderos, lo que permite que la presión se acumule dentro del sistema de tuberías del volcán.

"Esto permitirá a los expertos en monitorización anticipar mejor el comportamiento de las erupciones de volcanes y adaptar las estrategias de respuesta con antelación".

"Pero la viscosidad del magma sólo suele cuantificarse mucho después de una erupción y no con antelación", dijo Diana Roman, de la Institución Carnegie para la Ciencia, citada por la agencia Europa Press.

"Por eso, siempre intentamos identificar indicios tempranos de la viscosidad del magma que puedan ayudar a predecir el estilo de erupción de un volcán", agregó.

Roman dirigió una investigación que identifica un indicador de la viscosidad del magma que puede medirse antes de una erupción, hecho que puede ayudar a los científicos y a los responsables de actuar ante emergencias a comprender los posibles patrones de futuras erupciones.

"Hemos podido demostrar que con una monitorización sólida podemos relacionar la presión y la tensión en el sistema de tuberías de un volcán con el movimiento subterráneo del magma más viscoso", explicó Roman.

"Esto permitirá a los expertos en monitorización anticipar mejor el comportamiento de las erupciones de volcanes y adaptar las estrategias de respuesta con antelación", concluyó. (Télam)