Los controles en los ingresos a la Ciudad de Buenos Aires y en las autopistas del AMBA comenzaron en el primer minuto de hoy y se extendieron hasta las 6, pero desde la madrugada se trasladaron a las estaciones de trenes y subtes, donde personal de seguridad verificó que los pasajeros tuvieran actualizados los permisos de circulación ante un flujo de usuarios similar al de los días previos, mientras se observaron filas en las terminales de colectivos de Liniers, Once y Constitución.

A la medianoche, en las calles de acceso a la Ciudad de Buenos Aires y en los peajes de las distintas autopistas del Área Metropolitana e Buenos Aires (AMBA) comenzaron a controlar los permisos de circulación y el cumplimiento de la prohibición de circular hasta las 6 de la mañana, salvo para el personal esencial, docentes, alumnos y sus acompañantes.

Lo mismo sucedió desde la madrugada con el transporte público de pasajeros, que solo puede ser utilizado por los trabajadores considerados esenciales luego de que comenzaran a regir, a partir de la medianoche, las nuevas medidas restrictivas dispuestas para mitigar la segunda ola de coronavirus.

En la estación ferroviaria porteña de Constitución algunas pocas personas no contaban esta mañana con la habilitación para circular y el personal policial que controlaba a la marea de pasajeros que salían o ingresaban a los trenes advertía sobre la situación.

"Usted no está habilitada como esencial, según la disposición oficial, hoy la dejo pasar pero tiene que tramitarla o no va a poder circular", avisó a una mujer uno de los oficiales que se encontraba en la entrada de la calle Lima.

En tanto, trabajadores de seguridad privada permanecían en el hall de la estación para orientar a los pasajeros por dónde circular o como mantener las distancias, al igual que trabajadores de limpieza, quienes higienizaban con desinfectantes los molinetes.

Rubén Giménez, quien trabaja en un estacionamiento y viajaba a ver a su hijo a Claypole, esperaba junto a algunas personas en una parada de colectivo a la salida de la estación ferroviaria de Constitución.

"Controlaron todo bien en el tren, algunos se bajaron en las estaciones porque no tenían el permiso y está bien", contó a Télam Giménez, de 65 años y habitante del barrio de La Boca, y aseguró que en la terminal también fiscalizaron las autorizaciones de circulación, aunque señaló que no ocurría lo mismo en los colectivos, aunque destacó que los pasajeros "van sentados y no pueden ir parados".

Muchas líneas de colectivos que circulaban esta mañana por avenidas porteñas iban con la mitad de sus asientos completos, y en algunos, se veían pasajeros de pie, según pudo comprobar Télam en una recorrida.

Personal de la Secretaría de Transporte porteña orientaba a las personas por el cambio de paradas de colectivos y permanecían en la entrada del Subte de Constitución, donde también la cantidad de pasajeros era similar a la de ayer, para controlar los permisos.

En tanto, en algunas estaciones ferroviarias, como Morón, Merlo o Constitución se observaban esta mañana algunas colas y demoras por el control que realizan fuerzas federales, como Policía Federal y de Gendarmería Nacional, que verificaban la condición de trabajadores esenciales y la autorizados para el uso del transporte público.

Manuel, un trabajador de la estación de Once, contó a Télam que "hay menos gente que ayer", al tiempo que Rosa Galván, una vecina de Balvanera de 50 años y enfermera del hospital Español, afirmó que "si bien voy y vengo caminando, pasé por la estación y vi muchos controles".

Galván comentó estar afligida por la situación de "mucha gente que trabaja en negro, que no son esenciales, y no pueden moverse" y dijo que "es una situación que tienen que resolver".

Abigail Suárez, de 29 años, quien vive en el barrio porteño de Montserrat y es personal de limpieza de la clínica privada Suizo Argentina, se dirigía hacia la localidad bonaerense de Berazategui para dejar a su hijo pequeño al cuidado de su madre.

"Hoy hay controles, pero ayer esto era un desastre, no limpiaban como hoy", dijo Suárez, quien remarcó que veía "la misma cantidad de gente habitual" y dijo que "en el subte van todos pegados".

El presidente de Trenes Argentinos, Martín Marinucci, aseguró hoy que "los controles se están realizando con normalidad en todas las estaciones del AMBA" y destacó que la idea es que "no sea represivo, sino de acompañamiento" a los trabajadores que llegan a la Ciudad de Buenos Aires para cumplir con sus obligaciones.

Con respecto a la situación en el primer día de aumento de controles en el transporte público, sostuvo que "en lo que va de la mañana, mantenemos la misma cantidad (de usuarios) que ayer" y recordó que en los primeros meses de la pandemia "solo el 5% de las personas usaba el transporte con la vigencia de la cuarentena rígida", pero con la habilitación de actividades "hoy estamos al 60%".

Por su parte, el subsecretario de Transporte Automotor de la Nación, Marcos Farina, destacó el "trabajo coordinado entre Nación, Provincia y Ciudad que está dando sus frutos" y precisó que hasta media mañana "el 90%" de los pasajeros que utilizaron el transporte público había exhibido su permiso de circulación.

Dentro de la estación ferroviaria de Once, donde efectivos de la policía y de prevención realizaban las tareas de control a la salida de los molinetes, se veía el ingreso de gran cantidad de personas con barbijo y teléfono preparado para mostrar su autorización.

Carlos Gómez, oriundo de Merlo, quien trabaja en la limpieza de tanques, contó que "les tramitaron el permiso" y que "pudimos viajar sin problemas aunque hay mucho control".

Por su parte, Rodolfo Aguirre, quien vive en Quilmes y hace 26 años trabaja en un carrito de comida en la entrada de Once, apuntó a Télam que desde las 4 de la mañana vio "mucha menos gente", pero aclaró que "a las 9 de la mañana la cantidad ya era igual que ayer".

"La gente tiene que tener un objetivo para salir, no salir por salir como hacen muchos", dijo Aguirre, quien también consideró que los controles "hoy están así porque es el primer día, dale un tiempo y esto merma".

El hombre se quejó de que "acá a la noche es un desastre, está lleno de basura y personas en situación de calle, pero hoy que sabían que iba a estar la prensa, limpiaron todo y controlan".

Camila Cáceres, de 22 años y de la localidad de Glew, no tenía el permiso de circulación porque es empleada en un local en Balvanera, por lo que "me advirtieron que era la última vez que me dejaban pasar", aseguró a Télam.

La joven comentó que pensaba viajar en remis a su trabajo, pero con su sueldo de 27 mil pesos "no puedo pagar 2.000".

La intensificación de los controles estará vigente durante las próximas tres semanas, según lo dispuso el Gobierno nacional, para avanzar con la campaña de vacunación que comenzó en diciembre pasado.

El objetivo es alcanzar a completar la vacunación de la mayor cantidad de personas de los grupos de riesgo, frente al avance de la segunda ola de coronavirus.

(Télam)