El papa Francisco le pidió hoy a los miembros de la Curia romana que sean "los primeros" en mostrar sobriedad, al tiempo que los alentó a estar lejos de las lógicas de "mayorías o minorías" en el Gobierno de la Iglesia y les reclamó "vivir con transparencia".

"La Curia no es sólo un instrumento logístico y burocrático para las necesidades de la Iglesia universal, sino que es el primer órgano llamado a dar testimonio, y por eso mismo adquiere más autoridad y eficacia cuando asume personalmente los retos de la conversión sinodal a la que también está llamada", planteó el pontífice en su tradicional saludo de Navidad a los religiosos que trabajan en los organismos vaticanos.

En su discurso en el Palacio Apostólico vaticano, Francisco volvió a trazar su ideal de organización puertas adentro del Gobierno de la Iglesia: "La organización que debemos implementar no es de tipo corporativa, sino evangélica", explicó a cardenales y obispos.

"Por ello, si la Palabra de Dios le recuerda al mundo entero el valor de la pobreza, nosotros, miembros de la Curia, debemos ser los primeros en comprometernos a una conversión a la sobriedad", reclamó en esa dirección.

El tradicional saludo navideño es visto todos los años como el momento en que Jorge Bergoglio marca sus críticas al cuerpo de religiosos con responsabilidades de Gobierno en la Iglesia.

"Si el Evangelio proclama la justicia, nosotros debemos ser los primeros en intentar vivir con transparencia, sin favoritismos ni grupos de influencia", reclamó en ese marco, antes de pedirles que sigan "la senda de la humildad".

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En 2021, el Vaticano se vio cruzado por las internas derivadas del juicio iniciado al cardenal Angelo Becciu por el supuesto fraude de más de 200 millones de euros al fondo de caridad del Papa, además de las resistencias que el propio pontífice denunció de parte de algunos cardenales que ya trabajan en la eventual sucesión papal.

En su discurso, que marca el inicio de las celebraciones navideñas de Jorge Bergoglio, el pontífice recordó a los religiosos el valor de "tres palabras clave: participación, comunión y misión" a las que describió como "requisitos" para el "estilo de humildad al que hay que aspirar aquí en la Curia".

Así, para el Papa, la participación "debería manifestarse mediante un estilo de corresponsabilidad".

"Por supuesto, en la diversidad de funciones y ministerios las responsabilidades son diferentes, pero sería importante que cada uno de nosotros se sintiera partícipe y corresponsable del trabajo, sin limitarse a vivir la experiencia despersonalizadora de llevar a cabo un programa establecido por otra persona", sostuvo.

Luego, el pontífice aseveró que la "comunión no se expresa por mayorías o minorías, sino que nace esencialmente de la relación con Cristo".

"Muchos de nosotros trabajamos juntos, pero lo que fortalece la comunión es también poder rezar juntos, escuchar la Palabra juntos, construir relaciones que vayan más allá del mero trabajo y fortalezcan los vínculos de bien ayudándonos mutuamente", reclamó.

"Sin esto, corremos el riesgo de ser sólo extraños que trabajan juntos, rivales que intentan posicionarse mejor o, peor aún, allí donde se crean relaciones, éstas parecerían tomar el aspecto de la complicidad por intereses personales, olvidando la causa común que nos mantiene unidos", advirtió.

En tono de advertencia, Bergoglio dijo que "la complicidad crea divisiones, facciones y enemigos; la colaboración exige la grandeza de aceptar la propia parcialidad y la apertura al trabajo en equipo, incluso con aquellos que no piensan como nosotros".

En su mensaje, aseveró que la "misión" representa el concepto "que nos salva de replegarnos sobre nosotros mismos".

"El que está replegado en sí mismo mira de arriba y de lejos, rechaza la profecía de los hermanos, descalifica a quien lo cuestione, destaca constantemente los errores ajenos y se obsesiona por la apariencia", señaló.

Para el obispo de Roma, entonces, quien "no aprende de sus pecados ni está auténticamente abierto al perdón", incurre en "una tremenda corrupción con apariencia de bien".

Tras el encuentro con la Curia, el Papa saludó por Navidad a los trabajadores del Vaticano en el Aula Pablo VI, frente a quienes destacó el esfuerzo de la Santa Sede para no disminuir el personal durante la pandemia de coronavirus.

"En lo que a trabajo se refiere, como les dije hace un año, hemos intentado garantizar empleo; estamos comprometidos a no dejar a nadie sin trabajo", planteó Francisco frente a las graves pérdidas a la Santa Sede que provocó la pandemia por el cierre durante meses de los Museos por los que pasaban unas 27.000 personas al día, con una entrada de 17 euros.

"Queridos amigos, me gustaría desearles que la Navidad les traiga un poco de serenidad, especialmente si están atravesando un período difícil, con preocupaciones. Cada familia las tiene, pero a veces hay situaciones más difícil", les dijo Bergoglio.

Mañana, el Papa celebrará en la Basílica de San Pedro la denominada "Misa de Gallo" desde las 19.30 de Roma (15.30 de Argentina) y el sábado rezará al mediodía italiano la bendición Urbi et Orbi ("A Roma y el mundo"). (Télam)