Familiares de las víctimas del Boeing desaparecido frente a las costas indonesias se acercaban hoy a la morgue de un hospital de Yakarta para que les extraigan muestras de ADN con el objetivo de identificar los restos humanos hallados en el mar.

Decenas de bolsas llenas de restos humanos recuperados en el mar llegan a diario a un hospital de la capital indonesia, informó la agencia de noticias AFP.

Cuatro días después de la caída de la aeronave, muchas familias siguen aferradas a la esperanza de que sus seres queridos hayan sobrevivido.

El Boeing cayó en el mar de Java apenas cuatro minutos después de haber despegado de Yakarta, desde unos 3.000 metros, en un lapso inferior a un minuto.

A bordo del aparato, que se dirigía hacia Pontianak, ciudad ubicada en la parte indonesia de la isla de Borneo, viajaban 62 personas, entre ellas 10 niños, todos indonesios.

"Todavía no podemos aceptarlo", dijo Inda Gunawan, cuyo hermano Didik Gunardi se encontraba a bordo del Boeing 737-500 de la compañía Sriwijaya Air.

"Nuestra familia espera aún un milagro y que todavía esté vivo", agregó.

Gunawan, al igual que varias decenas de otros familiares de víctimas, acudió a que le extrajeran sangre en una tienda de campaña, instalada en el exterior de una morgue en Yakarta.

"Al principio no creí las noticias respecto a este accidente", señaló, y añadió que cuando vio “la lista de pasajeros, quedamos conmocionados".

Emma Yusja, de 54 años, cuya hija Syifa Kamila, peluquera que había viajado a Yakarta para comprar productos para su local, no deja de rezar para que se produzca un milagro.

Dio un poco de sangre en un hospital de Pontianak, en la isla de Borneo, el destino del vuelo.

"Aún creo en un milagro y que mi hija esté viva, pero aceptaré lo que Alá decida para nosotros", dijo a AFP.

De acuerdo a los ritos funerarios indonesios, la mayor nación musulmana del mundo, los entierros deben concretarse lo antes posible tras la muerte.

Pero el proceso de identificación de los restos podría llevar varias semanas, incluso más.

Unos 300 médicos forenses y personal calificado están separando los restos humanos y tomando muestras de sangre o recogiendo todo aquello que pueda ayudar a confirmar la identidad de los pasajeros.

El lunes, Okky Bisma, un auxiliar de vuelo de 29 años, se convirtió en la primera víctima identificada.

Los investigadores compararon las huellas dactilares de una mano encontrada con las que están archivadas en una base de datos oficial.

Rapin Akbar, a quien se le tomó una muestra de sangre en la morgue de Yakarta, tenía cinco parientes a bordo, entre los cuales una hermana mayor, un sobrino y su esposa, así como su bebé de apenas siete meses.

"Esperamos que encuentren rápidamente los cadáveres para poder enterrarlos", dijo Akbar.

Su sobrino "tenía previsto regresar a Pontianak el domingo, pero cambió de opinión y decidió viajar el sábado", explicó.

"Me llamó para decirme que el vuelo estaba retrasado y me envió una foto de su bebé", agregó.

Si bien las familias aspiran a obtener respuestas lo antes posible, los investigadores explican que su prioridad es hacer bien las cosas.

"La precisión es más importante que la velocidad", dijo Ahmad Fauzi, jefe adjunto del equipo de identificación de víctimas de accidentes.

"Es mejor ir más lento que hacerlo rápido pero mal", concluyó. (Télam)